CAPITULO III
Entrenamientos
- ¡Harry!, ¡Harry, despierta! -la voz de Neville se coló por los oídos del joven mago que lo zarandeaba por el hombro.
- Mmm... Neville, déjame en paz -le pidió con voz pastosa.
- ¡Vamos, arriba!, que si no llegarás tarde -le apremió con mas insistencia. Harry resopló, indignado y pateó las sábanas con energía para quitarselas de en medio. Tanteó buscando sus gafas y se las puso al mismo tiempo que se incorporaba. Buen día para programar los nuevos entrenamientos de quidditch (nótese la ironía) con la mala noche que había pasado.
- ¿Qué hora es, Neville? -murmuró de mal humor.
- Las siete y cuarto
- Siete y cuarto -repitió como si fuera un martirio despertarse a esa hora con lo temprano que era. Arrastró los pies hasta el baño, masajeándose la nuca en el camino y abriendo el grifo de agua fría del lavamanos, metió la cabeza dentro para refrescarse y espabilarse. Diez minutos después, estaba vestido y preparado para ir al entrenamiento.
- Creo que no -intervino la voz de Dean girando bruscamente su escoba y anticipándose al movimiento para recoger la pelota bajo su axila.
- Te las verás conmigo, Dean -le advirtió la chica con una traviesa sonrisa.
- Ya lo veremos -sonrió conduciendo su escoba con una mano.
- ¡Una blugder a las doce! -gritó alguien.
- ¡Esa es mia! -exclamó Andrew, bateando con energia la pequeña y dura bola. Ésta impactó en el hombro de Dean y la quaffle se deslizó de sus dedos.
- ¡Oh, vaya!
- ¡Mia! -. Y vuelta a empezar. Mientras ellos entrenaban, Harry daba vueltas a toda velocidad por encima del estadio a una prudente distancia para no entorpecer el entrenamiento. Los lazos del sueño aun querían abrazarlo y no soltarlo jamás, a él no le importaría en absoluto pero faltaba una semana para que los partidos de quidditch volvieran a empezar aquel año y debía estar fresco, fuerte y ágil para capturar la snitch dorada como el buscador que todos sabían que era, y uno bueno además. En las gradas se encontraban Ron, Hermione, Neville y Ginny, y algunos otros chicos mas de sus compañeros de quidditch.
- ¡Cuidado, Harry! -exclamó George con un tono de alarma. A sus oídos llegó un fuerte zumbido y por puro reflejo, se agachó lo máximo que pudo y la blugder rozó su pelo en un microsegundo, azotando el viento en torno a él y agitando la escoba. Sus gafas sufrieron las consecuencias y se deslizaron hacia abajo, precipitándose al vacío. Parpadeó molesto, sintiendo su ausencia en cuestión de segundos. Intentó mirar el camino por donde estaban cayendo y enderezó la escoba para bajar; por desgracia, no veía nada, el paisaje se veía borroso y difuminado como si una incipiente niebla se hubiera instalado en sus ojos. Parpadeaba y entrecerraba los ojos, forzando la vista para enfocar sus gafas pero era imposible, solo veía niebla...
- ¡Quieto, Potter, te vas a estrellar! -le advirtió Andrew formando una bocina en su boca con sus manos para que le oyera. Ron, Hermione, Neville y Ginny se levantaron de las gradas, preocupados e incluso un poco asustados por el pequeño incidente. Katie pareció darse cuenta de la situación por la que pasaba el chico porque se aproximó con rapidez con su escoba y se abalanzó hacia abajo, llegando a su altura.
- ¡Vuelve a subir, te vas a dar contra el suelo!
- ¡No, hasta que coja mis gafas!-. La chica miró hacia abajo y un destello plateado le ubicó donde estaban las gafas.
- ¡Yo las cojo, sube vamos!
- ¡Vale! -obedeció. Afirmó la punta de su escoba y tiró con fuerza hacia arriba, abandonando su puesto. Katie siguió descendiendo, recogió las gafas al vuelo y volvió a subir con esfuerzo. Los dos chicos se encontraron en lo alto del estadio de nuevo, jadeantes, con la respiración entrecortada y el pulso acelerado.
- Toma -murmuró ella entregándole sus gafas.
- Gracias, Katie -se lo agradeció mientras se las ponía y recuperaba la vista al instante, aliviado.
- ¿Estáis bien, chicos? -. Dean y los demás se acercaron para saber de su situación.
- Lo siento, Harry, le di demasiado fuerte -se disculpó George.
- No pasa nada, ya estoy bien -medio sonrió- solo se me cayeron las gafas. Katie fue muy amable al recogerlas pero la verdad podrías haberte hecho daño.
- Tonterías -se encogió de hombros pero eso no alivió la expresión del joven buscador.
- ¿Puedes seguir con el entrenamiento? -le preguntó Dean a Katie.
- Por supuesto, vamos.
- Gracias de nuevo, Katie.
- De nada -le guiñó un ojo.
- Poco mas y me deja sin cabeza -admitió el ojiverde pasándose una mano por el pelo.
- ¿Seguro que estás bien? -comentó Hermione con preocupación. Él la miró con cariño.
- Perfectamente, aunque... -dejó la frase inconclusa al tiempo que se retiraba las gafas y se las ofrecía a ella con una cálida sonrisa. Ella entendió y con una sonrisa, sacó la varita, soltándose de Ron un momento y con mucha suavidad apuntó a los cristales.
- Oculus reparo -pronunció el hechizo en un murmullo. Una diminuta servilleta chasqueó contra los cristales restaurándolos de cualquier suciedad y rasguño.
- Gracias, Hermione -susurró volviendo a colocárselas para mirarla a los ojos.
- Un placer -le devolvió la mirada.
- Oye, Harry, ¿cómo ves al equipo para el primer partido? -intervino Ginny, rompiendo el contacto visual entre ambos jóvenes.
- Es un poco pronto para saberlo, hoy solo ha sido el primero -le respondió con desgana.
- Si, claro, qué tonta.
- ¡Dichosos los ojos que os ven! -exclamó una cantarina voz muy familiar.
- ¡Vaya, Luna, qué sorpresa! -sonrió Ron con agrado.
- Yo también me alegro de verte, Ron -rodó los ojos. Los demás también la saludaron.
- ¿De dónde vienes? -le preguntó Ginny.
- De clase de pociones -respondió con una divertida sonrisa- fue una clase interesante.
- No sé que tiene de interesante estar en la clase del profesor Slughorn
- Ginny, ¿aún no sabes lo increíblemente especial que puede llegar a ser, nuestra querida Luna? -se burló su hermano de buen humor.
- Gracias por defenderme, Ron, es muy amable de tu parte -ironizó intencionadamente. Hermione le dio un codazo en el pecho y éste se quejó.
- Eso ha dolido, cielo -se frotó la zona golpeada.
- Te lo merecias -se encogió de hombros.
- ¿Y qué, Harry? ¿qué te cuentas?
- Hoy he tenido mi primer entrenamiento de quidditch
- ¿Y cómo te ha ido?
- El bruto de George le lanzó una blugder y casi le deja sin cabeza -bufó Ron. Ginny se abrazó al brazo de Harry, cariñosa pero éste no reaccionó a su toque como si no lo hubiera sentido en realidad.
- No fue nada, solo se me cayeron las gafas. Katie me las tuvo que recoger.
- Te precipitaste hacia abajo, hiciste una locura -le reprochó la castaña volteando la cabeza para mirarlo.
- ¿Cuándo no he hecho una locura, Hermione? -medio sonrió.
- No digas tonterías, Harry -protestó la pelirroja estirando un poco su cuello para llegar a su rostro y encontrar sus labios en un leve beso, un roce. El joven se quedo estupefacto con su gesto, Hermione medio sonrió, incómoda y volvió la mirada al frente. Sentía una sensación desagradable en su interior, como si le hubiera molestado verlos besarse, sacudió la cabeza, negando lo sucedido. Harry tragó saliva despacio y se mantuvo callado el resto del camino.
- ¡Graham, tuya! -gritó Adrian ejecutando un rápido movimiento con el brazo para lanzar la quaffle en su dirección.
- ¡Gracias! - la atrapó con una ágil parada pero un zumbido le alertó del acercamiento de una blugder. Una sombra se interpuso y un fuerte bateo la alejó de su vista.
- ¡Muy bien, Kylan! -le alabó Christian por su actuación. Miró de reojo a las gradas: Pansy estaba con algunas chicas, charlando y presenciando el entrenamiento. No faltaba a ningún acontecimiento donde él estuviera y menos un partido de quidditch. Su expresión se endureció al recordar a su eterno rival: Harry Potter. Ya habían pasado dos semanas desde lo del incidente, limpiando la biblioteca sin magia junto a Pansy durante horas y horas. Pensaba darle su merecido aunque solo fuera en un mísero y patético partido de quidditch, atraparía la snitch dorada y lo humillaría por completo. Este año tenían un buen equipo, Kylan era nuevo y se había convertido en muy poco tiempo en el mejor golpeador de la casa Slytherin, no solo seria un buen defensor sino también un gran bateador para contraatacar al rival. Las risas de las gradas lo distrajo por un segundo, al parecer algunos chicos novatos se estaban acercando a ellas, seguramente para coquetear y sacar algún provecho. Inexpresivo, descendió con su escoba hacia ellas. Uno se había atrevido a acercarse a Pansy:
- Hola, preciosa, ¿qué te anda por aquí?
- Viendo el entrenamiento de nuestros compañeros, que por supuesto van a ganar -se retorció un mechón entre los dedos, coqueta.
- No me extrañaría nada, teniendo como animadoras a una preciosidad como tú -esbozó una sonrisa seductora.
- Qué halagador por tu parte. Así da gusto conocer a chicos como tú -le guiñó un ojo. El chico quiso aproximarse más y coger su mano pero en ese preciso momento, Christian se situó tras Pansy que se sobresaltó un poco al notarlo.
- Christian, ¿qué haces aqui?
- Venía a ver como estabas -respondió sn apartar su mirada de aquel chico. Éste se encogió ante su gélida mirada, no parecia contento.
- Estoy muy bien, gracias. Creo que deberías volver al entrenamiento -frunció el ceño.
- ¿Quién eres? -le preguntó al chico sin miramientos e ignorando lo que decía Pansy.
- Yo... yo... soy David -tartamudeó un poco.
- Bien, David, ¿estabas hablando con mi chica o coqueteándola delante de mi presencia?
- Hablando... hablando de verdad
- Bien, eso está bien. Ahora vete, por favor -susurró con fría cortesía. David asintió casi temblando y se alejó con sus amigos. Pansy se viró hacia Christian después de ser testigo de semejante "enfrentamiento".
- ¿Ya me vas a escuchar? -lo miró fijamente a los ojos, a esos fríos ojos grises. Christian bajó la cabeza, penetrándola con la mirada.
- No quiero verte con ningún otro chico, Pansy -susurró casi con dulzura, una dulzura irresistible en aquellos labios que parecían suaves. Ella se mordió el labio y sonrió complacida.
- ¿Celoso, Christian? -puso una mano en su pecho, recorriendo su traje de quidditch hasta su cuello.
- Tú eres mía -colocó una mano en su baja espalda y la atrajo hacia él sin apartar la mirada de ella.
- Lo tomaré como un si -susurró ella tirando de la solapa de su cuello y estampando sus labios con los suyos, frios y suaves.
Cuidado con los bludgers!! jejeje.... ha estado muy bien. Me sorprendió la actitud de Ron con "Lunatica" Lovegood xD... ah!, y Harry, no se como sigue todavía con Ginny. ya ni le interesa...
ResponderEliminar¡Madre mía! Pobre Harry... Espero que se le pase pronto lo de las pesadillas... :) Por cierto, este capítulo me gustó mucho más; porque va comenzando a haber química entre ambos y va naciendo poco a poco. Eso es muy lindo :D! Por favor, sigue escribiendo y no me importa esperar lo que sea para los siguientes capítulos ;).
ResponderEliminarme gusto mucho fue muy espectacular y saber que madre mía porfa sigue la linea de escribir tengo la intriga
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