viernes, 18 de enero de 2013

Slytherin VS Gryffindor


CAPITULO VI


Slytherin VS Gryffindor




Los siguientes días fueron un caos total. Entre los preparativos para el Baile de Otoño y los entrenamientos de quidditch para la temporada, la escuela se había puesto patas arriba por completo. Los profesores impartían las clases, transformaban el comedor, los exteriores y los interiores y organizaban la temporada de quidditch con el mayor orden posible, los alumnos no tenían mas remedio que seguir sus pasos y comportarse como personas adultas que eran. La magia que les aportaba sus varitas resultaba de gran utilidad para realizar todas las tareas pero aún así, suponía un desgaste físico y mental que, para personas como Harry, resultaba mortal.



El joven se deslizó con pesadez de la cama, incorporándose hasta adoptar una posición erguida en el borde. Entrecerró los ojos para mirar el reloj, eran las 5:30 a.m, todo el mundo dormía en el cuarto profundamente. Cogió sus gafas a tientas en la mesa de noche y se aproximó al baño para asearse y vestirse, intentando hacer el menor ruido posible. Necesitaba tomar aire y conocía el sitio perfecto para ello: la torre de Astronomía. Subió los escalones de la estructura de piedra ágil y silencioso… pero no se esperó verla allí, su cabellera castaña era inconfundible. 
- ¿Hermione? -la llamó sorprendido en un susurro. 
- Hola, Harry -le devolvió el susurro la joven girándose lentamente, lo suficiente para mirarlo- tardaste en venir lo admito.
- ¿Qué haces aquí? -preguntó cauteloso mientras se acercaba- pueden descubrirte
- ¿Y lo dices tú que siempre vienes aquí? -rió suavemente- ay, Harry, aún no entiendes nada. Soy tan capaz como tú de no llamar la atención de nadie. <<Si tú supieras cuán atrapada tienes tú, mi atención>>, pensó el chico para si. 
- No has contestado a mi pregunta 
- No podía dormir… -volvió la vista hacia el paisaje cuando él se situó a su lado.
- Eso es nuevo -apoyó los antebrazos en el muro imitando su gesto. Ya quedaba poco para que el sol se dignara a aparecer. Hubo un breve silencio. 
- Te oí… -dijo finalmente la castaña
- ¿Cómo dices? -la miró entonces sin entender. 
-  Sentí tus pesadillas desde el cuarto de las chicas -explicó sin mirarlo todavía- no fue nada agradable. 
- Es imposible que me hubieras oído, no estamos tan cerca -replicó el chico, estupefacto pero se detuvo un momento, pensativo- a no ser… a no ser… que hayas usado algún hechizo…
- No te enfades conmigo, Harry. Estaba preocupada por ti -dijo la joven dirigiendo su mirada, ésta vez, hacia el chico. Su rostro era una máscara de preocupación y melancolía- ya sé que estás en tratamiento pero todavía sigues teniendo esas pesadillas.
- Hermione… -susurró conmovido. Buscó su mano pero casi de inmediato se detuvo, dudando- ¿puedo? 
- ¿Por qué pides permiso? -soltó una risita. 
- Bueno… por si no lo sabes, tienes novio y no es precisamente cualquier persona -murmuró el chico, sintiendo como su mandíbula empezaba a tensarse al pensar en Ron. 
- Si, tengo novio, pero tú eres mi mejor amigo 
- Tal vez un mejor amigo que tiene muchas libertades 
- Harry… no voy a dejar que nadie nos separe… ni siquiera Ron -buscó su mirada hasta que ambos pares de ojos se encontraron como en tantas otras ocasiones. 
- No puedes estar hablando en serio -tragó saliva al perderse en su mirada. 
- Yo creo que si -acortó la distancia que los separaba y sus dedos se rozaron, creando esa corriente eléctrica tan especial entre ellos hasta entrelazarse. Encajaban tan bien… que a Harry le resultaba difícil creer que no pudieran estar juntos. Suspiró entrecortadamente, intentando controlar sus desbordantes emociones en aquel momento. 
- Podemos meternos en problemas ¿sabes? Ron es muy celoso -insistió, intentando hacerla cambiar de opinión. Lo estaba matando-. 
- Eso es cierto… -susurró pensativa- pero sé lidiar con él, no te preocupes. 
- Si, me preocupo, es mi mejor amigo, no quiero que me dé una paliza por estar contigo. 
- Jamás te haría eso. Habéis pasado por mucho juntos. 
- Si, pero tú también has estado -le recordó. 
- Y aún sigo aquí, gracias a ti 
- No soy un héroe, Hermione
- Para los demás si 
- No me importa realmente… lo que me importa es que tú estás bien y a salvo -se atrevió a retirar un mechón de pelo que cayó sobre su frente. Una gota de sudor se deslizó invisible por su sien, nervioso- Ron no sabe la suerte que tiene…
- ¿Por qué lo dices? 
- Por tenerte a ti… 
- Ginny también tiene mucha suerte 
- Créeme… no soy lo mejor para ella -le aseguró. Se estaba yendo mucho de la lengua, solo faltaba que le dijera sus sentimientos y todo acabaría. 
- Esa es la mayor estupidez que he oído en el rato que llevamos aquí, Harry Potter -se quejó Hermione. Una triste sonrisa brotó de los labios del chico: << …analiza bien tus decisiones, hijo… >>, las palabras de Hagrid revivieron en su memoria. Se inclinó un poco y depositó un suave beso en la frente de su amada; sin embargo, no se esperó que ella se aproximara mas y cuando se quiso dar cuenta, la estaba abrazando. Si, la estaba abrazando, ahí, en ese mismo instante, solos en la torre de Astronomía.



Esa calidez… esa calidez que solo él podía darle. La había extrañado, lo había extrañado, se consideraba una persona independiente que no necesitaba de nada ni de nadie, que con su inteligencia era capaz de superar cualquier barrera pero entonces… ¿por qué sentía que sin Harry no era ella? ¿por qué…? ¿por qué con Ron no se sentía así? era algo que no podía comprenderlo. Quería a Ron, muchísimo, estaba enamorada de él pero no entendía algunas cosas, no entendía por qué la compañía de Harry le proporcionaba seguridad y confianza, no entendía por qué su intensa mirada le hacia perder la noción del tiempo, no entendía por qué cuando estaba con él sentía que todo estaba bien… no había razonamiento lógico para eso, solo podía sentirlo. Y ahora estaba allí, siendo rodeada por sus brazos pudiendo ser ella misma, sin secretos, sin complicaciones, sin malos pensamientos… solo ellos dos. Pero era su mejor amigo… es mas estaba segura de que no sentía nada por él…

- Será mejor que vayamos bajando -la interrumpió la cálida voz de Harry- el sol ya está saliendo-. Un débil rayo de luz se posó en la torre y conforme el sol ascendía, el rayo también y pronto fueron iluminados por su resplandor. El joven mago entrecerró los ojos y hundió el rostro en el cabello de Hermione, huyendo de la luz. Su aroma impregnó su olfato y tuvo que contener la respiración, su cuerpo se estremeció; ella pegó el oído a su pecho y pudo notar por primera vez los latidos desenfrenados del corazón de su mejor amigo. ¿Por qué le latía de esa manera? ¿estaría nervioso? ¿por qué?… tantos por qués y ninguno sin respuesta, lo oyó respirar profundamente y un intenso cosquilleo la sacudió de repente cuando sus dedos se deslizaron entre sus mechones castaños, desapareciendo en los rizos de su pelo. Cerró los ojos con fuerza ante el torbellino de emociones k estaba formándose en su interior… <<¿De verdad no sientes nada por él?>>, le preguntó su corazón; <<No sientes nada por él, no le hagas caso a tu corazón, tú estás enamorada de Ron. Recuerda cómo te sentiste el año pasado cuando se marchó de repente, cuando estuvo con Lavender Brown y cuando peligró su vida por ese veneno>>, replicó la razón; <<No te dejes engañar por las apariencias, Ron no te hace sentir lo que te hace sentir Harry. Piénsalo>>. 

- ¿Hermione? -murmuró con voz pastosa
- ¿Si? -logró decir la joven aturdida por sus pensamientos.
- Debemos irnos -susurró no muy convencido. Se sentía tan maravillosamente bien que no deseaba ni quería separarse de ella. 
- Si… -murmuró en su túnica- si, vamos-. No supo cómo pero ambos lograron separar sus cuerpos y enseguida los acompañó una extraña sensación de vacío. 
- Las damas primero -le indicó las escaleras con una media sonrisa
- Gracias -se lo agradeció, devolviéndole la sonrisa. Ambos desaparecieron de la torre escaleras abajo. 



A mediados de Octubre, empezó la temporada de quidditch. Todos los equipos habían estado entrenándose muy duro para esa ocasión, muchas horas de sueño perdidas, cansancio, fatiga, agotamiento y profunda concentración habían absorbido a muchos de los jugadores. Toda preparación resultaba poca, era un ejercicio constante. Como de costumbre, Slytherin y Gryffindor eran los claros favoritos de la temporada y no decepcionaron en absoluto a sus seguidores; en cambio, Hufflepuff y Ravenclaw estaban en constante lucha por conseguir el mejor puesto. Era el último año en la escuela, era determinante saber quién seria el ganador aquel año… aunque todo voto decantaba en el resultado del partido final. El Slytherin de aquel año era el mejor que podrían haber tenido en años y años, gracias a las incorporaciones de Christian y Kylan, eran letales, rápidos e indispensables para el equipo, no fallaban y hasta ahora, habían tenido una actitud extrañamente deportiva… 
- No me gusta… -soltó Ron de golpe, lanzando una piedra al río. 
- El día está raro hoy, es normal que no te guste -ironizó George a su lado. 
- No, idiota, no me gusta la actitud de esas serpientes en esta temporada -le aclaró con voz socarrona. 
- Eso es cierto -concordó Andrew, echándole una mordida a su bocadillo. 
- Relajaos, chicos. Hemos empezado muy bien los partidos. No nos preocupemos ahora por ellos -zanjó Katie, haciendo abdominales.
- ¿Pero es que tú no paras de hacer ejercicio? -se quejó Andrew observándola.
- Perdona, cariño, pensé que a los hombres les gustaba las chicas que se cuidan -se burló la joven cazadora llamándolo con falsa dulzura. Dean y George se echaron a reír. 
- Katie tiene razón -la ayudó Angelina- hemos entrenado muy duro para llegar hasta aquí.
- Si, pero admite que los Slytherin están raros. Y ese Christian me da una mala espina que no veas… y luego está ese tal Kylan, qué bueno es como golpeador. 
- ¿Celoso, Andrew? -sonrió divertido George.
- Oye, pelirrojo, no te pases. Es mucho mejor que tú, al menos tiene puntería 
- Ah, no, eso si que no. ¡Ven aquí! -se levantó de un salto con energía. Andrew soltó el bocadillo y echó a correr entre carcajadas. 
- Miradlos son como niños -se carcajeó Katie, incorporada con la ayuda de los codos. 
- Niños grandes -asintió Ron de acuerdo con ellos.
- ¿Alguien sabe cuándo madurarán? -sonrió Dean, tumbándose relajado en el césped. 
- Andrew madurará, George…. yo creo que… -se detuvo para pensar- no, creo que él es otro cantar-. Todos se echaron a reír ante sus palabras, excepto Harry; sonrió, mostrando ligeramente los dientes. Era muy agradable estar en la compañía de sus amigos, si, con el tiempo el equipo de Gryffindor había conseguido formar una piña entre ellos y ahora eran grandes amigos. Reían, compartían, hablaban, jugaban, bromeaban… en fin, era pasar el tiempo juntos como ahora que estaban tan tranquilos en el río, descansando un poco antes de volver al trabajo que suponía ser el buscador de Gryffindor. Su rostro se ensombreció un poco al recordar que próximamente se enfrentarían a Slytherin, era el primer partido de ambas casas, no era definitivo así que en cierta manera estaba tranquilo, no quería alarmarse en ese primer encuentro. Se distrajo con las quejas y las risas de la persecución entre George y Andrew, negó con la cabeza con una media sonrisa.
- ¡Eh, Harry! -lo llamó Katie- ven con nosotros, no mordemos anda
- Voy -le respondió de la misma manera. Observó una última vez el reflejo del sol en las aguas del río antes de incorporarse y reunirse con los demás. Más tarde, el guardián del equipo, Oliver Wood, los avisó para empezar el entrenamiento. 



- ¡Gregory, muévete! -vociferó Christian, mosqueado- pero ¿es que no sabes hacer nada bien o qué?. Vaiser, cubre mejor tu flanco-. 
Gregory apretó la mandíbula y avanzó con su escoba para repeler una blugder. Graham se acercó a él.
- No le hagas caso. Pronto nos enfrentaremos a Gryffindor y eso lo tiene alterado -le tranquilizó. 
- Odio lo orgulloso que es, se cree el mejor jugador el muy… 
- Cálmate, Gregory, es nuestro buscador y nuestra mejor arma contra Potter -le dio a entender. 
- Me da igual, me revienta que siempre la coja conmigo
- ¡Eh, vosotros! ¡moveos! -los llamó Christian nuevamente. 
- Vamos
Adrian lanzó la quaffle con energía pero Miles contraatacó, rechazando la bola con la cola de la escoba. Vaiser la recogió en el aire a toda velocidad pero un zumbido le avisó de la cercanía de una blugder, Gregory obligó a su escoba a acelerar pero Kylan se le adelantó y concluyó su trabajo, provocando que su compañero anotara diez puntos en el aro. 
- Gregory, tio, debes ser más rapido -se quejó Adrian- últimamente no llegas. 
- Quizás deberías dejar el postre de las comidas -se mofó Christian con desprecio.
- Está bien, ¡se acabó! estoy harto de ti -saltó el chico, furioso- me tienes hasta las narices de tu orgullo. ¿Te crees que eres el líder? pues espérate sentado. No puedes ganar ni un partido si no nos tienes a nosotros, imbécil-. 
- Gregory… -murmuró Graham. La expresión de Christian se endureció: su mandíbula se tensó, sus sienes se estrecharon y las finas lineas de sus venas se marcaron ligeramente y sus ojos grises se oscurecieron ferozmente. El chico quedo atrapado en esa penetrante y gélida mirada y las cadenas del miedo lo abrazaron, provocándole un intenso y desagradable escalofrío en todo el cuerpo. 
- Gregory… -susurró con peligrosa calma al tiempo que apoyaba una mano en el mango de su escoba- hablemos en tierra mejor. En el aire no se tienen las cosas muy claras-. 
Como si fuera su mascota, descendió con él hasta el suelo y bajaron de sus escobas. Los demás se acercaron también, alertas y temerosos de lo que pudiera pasar. El joven buscador dio unos pasos hacia un Gregory temblando pero que intentaba parecer valiente ante su presencia. 
- Así que imbécil, orgulloso, líder… -enumeró mientras avanzaba hasta él y quedaba frente a su cara. Era mas alto que Gregory por lo que tuvo que inclinarse un poco para buscar sus ojos- dime una cosa, Gregory… ¿te sientes mejor después de haber soltado todos esos disparates? 
- No me das miedo… -casi tartamudeó el chico, tragando saliva- no es justo que me trates a mi y al resto del equipo como si fuéramos inferiores a ti… 
- Vuelvo a preguntarte, ¿has acabado ya? -lo miró fijamente a los ojos sin ninguna emoción en los suyos- espero que si…
- Yo… yo… 
- Escúchame bien, Gregory Goyle, tengo un objetivo en este año y si tú no eres capaz de cumplir la sencilla tarea de estar a la altura de las circunstancias, sobras aquí. No sé si me he explicado con claridad. 
- Christian… -le advirtió Kylan en un susurro- no es necesario todo esto.
- Tranquilo, Kylan -lo tranquilizó sin mirarlo siquiera- todo está bajo control-. Con dedos torpes, Gregory intentó buscar con disimulo su varita bajo la túnica. Tembló aún más cuando oyó la suave risa de Christian que, lejos de ser agradable al oído, inspiraba una gran desconfianza. 
- Pero mira que ingenioso, sacar su varita para protegerse de mi. ¿Es eso lo que quieres, Gregory?
- Apártate de mi 
- ¿Vas a hacer lo que yo te diga entonces? 
- Christian, ya está bien -intervino entonces Miles colocando una mano en el hombro de Christian- te estás pasando con él. 
- Miles, quita la mano de mi hombro -le pidió con fría educación.
- Lo haré si dejas a Gregory en paz. Yo soy el guardián y el capitán de este equipo y mi obligación es poner orden. Y ahora mismo no hay ningún orden, así que te pido por favor que olvides esto y volvamos al entrenamiento-.
Hubo un tenso silencio antes de que Christian se dignara a separarse lo justo para enderezar su esbelto cuerpo, sus fríos ojos grises se encontraron con los ojos azules de Kylan que lo miraban con seriedad. Esa mirada fue suficiente para que sus músculos se relajaran, Miles retiró la mano como prometió y se giró lentamente, esbozando una suave y amable sonrisa.
- Tienes razón, Miles. Perdona mi falta de…. tacto y control 
- Espero que sea la última vez. Gregory, ¿puedes volver al entrenamiento? 
- Yo… creo que necesito un descanso
- Entiendo -comentó mirando seriamente a Christian- Vaiser, por favor, acompaña a Gregory a la enfermería, por si necesita algo.
- Claro, Miles. Vamos -se acercó a su compañero y lo alejó de la presencia de Christian. 
- Gregory -lo llamó con suavidad, obligando a Vaiser a detenerse un momento. Miles se tensó- espero que podamos hablar con mas calma en otra ocasión. Espero que no te importe-.
El chico tragó saliva, su mirada y sus palabras no le gustaba nada en absoluto, pero asintió rápidamente y reanudó el paso, arrastrando a Vaiser con él. 



- Ser portador o portadora de un don tan complejo e interesante como la adivinación ha sido un tema de mucha polémica en el mundo mágico. Hay muchas historias que relatan anécdotas de personas que han muerto por poseer semejante don y, como ya sabéis, hay diferentes maneras artes adivinatorias. ¿Alguien podría recordar a sus compañeros cuáles son? -preguntó la profesora Sybill Trelawney paseando tranquilamente por el aula. Hermione alzó la mano como un resorte- ¿si, señorita Granger? 
- Existen siete artes adivinatorias: Adivinación por aire, por agua, por fuego, por tierra, por alguna parte del cuerpo, a través de los animales y a través del éter. Pero además existen otros tipos de adivinaciones: La oniromancia o interpretación de sueños, los augurios o adivinación con base en el vuelo de las aves y los presagios como origen de la observación de los antepasados. 
- Muy bien, señorita Granger. Excelente explicación.
- Una pregunta, profesora Sybill -dijo Neville alzando la mano para hablar- es cierto que el arte de la adivinación es complicado puesto que el futuro es muy difícil de controlar. Muchos rumores hablan que por esa misma razón cada vez es menos creíble predecirlo, ¿es eso cierto? 
- Verá, señor Longbottom… durante años y años, nosotros, los magos hemos buscado la manera de elaborar un futuro para las personas que nos rodean usando la magia como único recurso para ello. Pero también es cierto que hay fuerzas ahí fuera que utilizan ese recurso para lo que no se debe -paseó la vista por el aula, pensativa mientras hablaba- el arte de la adivinación cada vez se utiliza menos por la sencilla y franca razón del peligro que podría suponer, porque puede cambiar la vida de una persona…
- ¿Hasta qué punto eso es posible? -intervino Harry en la conversación. 
- ¿Está pidiendo una demostración, señor Potter? 
- Es curiosidad nada más. 
- Le contaré una anécdota puesto que está tan interesado: Hace más de veinte años, muchos antes de que yo ejerciera como profesora de esta materia, Donovan Gray era el profesor de Adivinación en Hogwarts. Era un excelente profesor, culto, refinado, aplicado y sobre todo, muy práctico… quizás demasiado. El caso es que un buen día de clase, se atrevió a aplicar sus conocimientos adivinatorios y le predijo el futuro a un alumno. Dicho alumno poseía mucho dinero, podía permitirse cualquier cosa que el dinero pudiera darle, lo tenia todo y lo mejor es que no formaba parte de esas familias adineradas, tacañas y sin sentimiento que no compartían nada. Pertenecía a la casa de Ravenclaw, era una familia reconocida y muy querida en la Tierra… hasta que el profesor Donovan le predijo su futuro. 
- ¿Qué es lo que pasó? ¿cómo fue su futuro? -se unió Hermione que había estado escuchando atentamente, tan ansiosa de aprender como siempre. 
- Le destruyó su vida -resumió la profesora tras una breve pausa- sus padres se separaron, su negocio se hundió, perdió a todos sus amigos y todo cuanto tenia. No le quedo nada, toda su vida se desmoronó en unos años. 
- Dios mío… -susurró la castaña para si mirando a sus compañeros. Harry tragó saliva. 
- ¿Y el profesor? -se atrevió a preguntar Neville. 
- Al enterarse que su predicción había sido cumplida, se entristeció tan profundamente que envejeció de golpe y contrajo una enfermedad en los huesos que acabó con su vida. Murió el mismo año que el alumno al que destrozó la vida-. 
La clase se sumió en un profundo silencio, los segundos y los minutos pasaron interminables. 
- Es una historia muy triste… -murmuró el ojiverde rompiendo el silencio.
- Ahí tienes una pequeña muestra de por qué el arte de la adivinación puede ser peligroso.
- Me ha quedado claro, profesora. 
Una hora más tarde, la clase finalizó y todos salieron del aula. Los chicos pasearon juntos por el pasillo como pudieron entre el gentío. 
- Menuda historia -murmuró Neville 
- He sentido hasta escalofríos -reconoció Ron.
- La magia puede ser utilizada para el bien y para el mal. Eso es algo indudable -añadió Hermione junto a su novio.
- Si… -susurró Harry, perdido en sus pensamientos- pero a veces ni siquiera  la magia es capaz de resolver ni controlar muchas cosas. 
- Eso ya lo sabemos, el futuro es una de ellas.
- Por lo menos el futuro se puede estudiar, si no no existiría la adivinación. 
- ¿Entonces a qué te refieres? -interrogó la castaña con interés. Harry intercambió una mirada con ella. 
- ¿Se te ocurre alguna idea de estudiar las decisiones de uno mismo? ¿o los actos del corazón, profesora? -susurró con voz aterciopelada mientras esbozaba una cálida sonrisa. El corazón de Hermione dio un vuelco sin poder controlar ese estímulo.
- Es una teoria interesante -repuso aclarándose la garganta. 
- Protesto, señoría, le recuerdo lo que ocurrió en sexto curso -bromeó Ron, riéndose. 
- Eso no vale -se quejó Harry pero no pudo evitar sonreír al recordarlo. Fue muy divertido. 
En ese momento, Pansy Parkinson se cruzó con ellos y chocó contra el hombro de Hermione. 
- Mira por dónde andas, estúpida -musitó la joven. 
- ¿Necesitas gafas, Parkinson? -masculló Ron, molesto por aquel empujón. 
- Creo que el que las necesita eres tú, comadreja. Haberte buscado a alguien mejor que a ésta -la señaló con desprecio. 
- Pansy, ¿qué ocurre? -siseó la voz de Christian que se acercaba en ese momento. Enseguida, el ambiente se caldeó cuando la mirada de Harry se cruzó con la de Christian- tenías que ser tú, Potter
- Evans… -murmuró el joven, tenso- deberías controlar a tu chica, tiene un genio que se lo pisa.
- Por lo menos soy más mujer que esta sangre sucia, anteojos.
- ¿Más mujer? -farfulló Hermione, orgullosa y mosqueada junto a Ron-. 
Harry se abrió paso hasta quedar frente a Christian y Pansy. 
- Yo que vosotros me iría -los miró sin ningún atisbo de temor en sus ojos- y en cuanto a ti, Parkinson, deberías examinarte a ti misma alguna vez porque en tu vida llegarás a ser como Hermione que te quede bien claro.
- No le hables así a Pansy, Potter -le encaró Christian. Ambos eran de la misma altura. Los cálidos ojos verdes de Harry se enfrentaron a los gélidos ojos grises de Christian, una mirada desafiante, dura, sin parpadeos. 
- Ahórrate los insultos y las peleas, Evans. Nuestras cuentas las saldamos en el partido de mañana, recuérdalo bien. 
- No lo he olvidado, Potter. Me he estado entrenando para ello y aunque sea nuestro primer partido, haré que no lo olvides en toda tu vida -le aseguró con calma pero con una ácidez que quemaría cualquier material, como un veneno. 
- Eso ya lo veremos 
- Vamos, Pansy -ordenó el chico, sujetando su mano de repente y llevándosela consigo casi a regañadientes. Harry los siguió con la mirada hasta que desaparecieron al doblar una esquina, fue entonces cuando relajó sus músculos, tensos y marcados por el momento y suavizó su expresión. Sin embargo, la mirada de Christian había dejado una secuela importante en su mente…
- Vaya, Harry, eso ha sido impresionante -lo distrajo la voz de Neville y se obligó a girarse para ver a sus amigos. Suspiró y sonrió muy suavemente.
- He hecho lo que tenia que hacer 
- Espero que le des su merecido a esa serpiente en el partido -murmuró Ron palmeando su hombro.
- Pienso lo mismo 
- Eres muy valiente, Harry -sonrió Hermione con dulzura. Se soltó un momento de Ron y se estiró para darle un beso en la mejilla. Ese simple y suave roce lo volvió loco y se contuvo para no atraerla con sus brazos, se limitó a devolverle la sonrisa. 
- ¡Hola, chicos! -exclamó una Ginny contenta, acercándose a ellos.
- Hola, hermanita -sonrió Ron, recibiendo un cariñoso beso de su parte. Casi de inmediato, Harry controló sus emociones y sus sentimientos por Hermione y los encerró bajo llave en presencia de Ginny cuando se acercó a él. 
- Hola, cielo -lo saludó con cariño al tiempo que depositaba un beso muy cerca de la comisura de sus labios. 
- Hola, Ginny -se esforzó por sonreírle. <<Vamos, tú puedes, tienes que hacerlo>>, se dijo para si- ¿tienes clase ahora? 
- Tengo un momento, ¿por qué? 
- Me gustaría hablar contigo, ¿podría ser? 
- Claro que si -sonrió de buen grado.
- Bien
- No tardes mucho, Harry, ahora tenemos clase de Transformaciones con McGonagall -le recordó Hermione.
- Solo será un momento -la tranquilizó. Los chicos se fueron y Ginny y Harry se separaron del gentío y buscaron algún lugar cercano para hablar a solas.
- ¿De qué se trata? ¿es algo malo? 
- No, no. Es… es sobre el baile -le aclaró. Los nervios surgieron en el cuerpo de Ginny ante sus palabras.
- ¿Y qué quieres decirme sobre eso? 
- ¿Te gustaría… -formuló despacio la pregunta. Cada palabra pesaba como una losa enorme- … te gustaría venir al baile conmigo?-. 
La joven pelirroja sintió como su corazón se apresuró a correr al oír su petición, esa anhelada petición que tanto había esperado. 
- ¿Quieres que sea tu pareja? 
- Si… -pudo responder. Odiaba mentir pero no tenia elección- si quiero que seas mi pareja en el baile. 
- Dios, Harry, pensé que no me lo pedirías nunca -casi sollozó de alegría y se colgó de su cuello, emocionada. Harry tuvo que sujetarla por la fuerza que empleó, cerró los ojos con profunda tristeza, odiaba hacer eso, no le gustaba actuar, no le gustaba mentir, pero ¿qué podía hacer? ¿decirle la verdad a Ginny? ¿decirle que no la amaba? ¿que su amor pertenecía a otra, a Hermione?… le destrozaría el corazón, solo de pensarlo se le ponía la carne de gallina. Ginny no era tonta, ya detectaba su lejanía y aun así, se esforzaba por recuperar esa atracción, esa chispa que hubo entre los dos… lo que ella no sabia era que no había nada que pudiera hacer ya. Hermione lo tenia completamente hechizado… hechizado de amor, seria capaz de hacer cualquier cosa por ella. Pero no podía ser tan egoísta, otras personas saldrían perjudicadas por su culpa, una decisión podía cambiarlo todo, era un callejón sin salida. Sin embargo, cuando miraba a los ojos a Hermione, toda duda desaparecía, solo existían ellos dos y muchas veces creía ver en aquellos preciosos ojos castaños que ella sentía lo mismo por él… ¿a quién quería engañar? Hermione estaba enamorada de Ron y eso no iba a cambiar, jamás podría estar junto a ella, ese deseo, ese sueño que tanto anhelaba sabia que no podría cumplirse. 




El día del partido no se hizo esperar: Slytherin contra Gryffindor, el primer encuentro de la temporada de quidditch. Prometía dar mucho espectáculo y sobre todo, prometía ser un partido largo, tedioso pero entretenido y emocionante. Aquel año vendría un nuevo arbitro para organizar el desarrollo del juego, un rumano llamado Sirhan Leonid muy especializado y aplicado en las reglas del juego, parecía un hombre que no dejaría escapar ni a una mosca. Todos los alumnos y los profesores fueron entrando en el estadio, buscando asiento cada uno entre sus respectivas casas en especial Slytherin y Gryffindor. Ambos equipos se encontraban ocultos a la gente detrás de las puertas, expectantes por salir. 
- Muy bien, chicos, ha llegado el momento. Relajaos, es solo el primer partido -los animó y tranquilizó el guardián del equipo, Oliver Wood.
- Vamos a demostrarles quiénes somos -atajó Katie- vamos a ser las únicas mujeres en este partido como cada año, ¿eh, Angelina?
- Y a mucha honra -sonrió su compañera
- Señoritas, ahorren fuerzas para la batalla -les aconsejó Oliver con una sonrisa. 
- Si, señor -asintió, saludando como los militares. 
- Harry, ¿todo bien? ¿preparado? 
- Preparado, Oliver -le aseguró el joven buscador. 
- Bien. Ellos saldrán primero -les advirtió. No se equivocaba, enseguida los aplausos y el griterío de las gradas se hizo presente cuando el equipo de Slytherin salió por las puertas volando sobre sus escobas, maniobrando y exhibiendo su juego- atentos, ahora nos toca a nosotros-. 
Todo el equipo se subió a sus respectivas escobas y a la señal, salieron uno a uno adentrándose en el estadio y recibiendo su respectiva ovación de los seguidores. Los jugadores que componían en el equipo de Slytherin eran los siguientes:, el guardián y capitán Miles Bletchley, los golpeadores Kylan Brown y Gregory Goyle, los cazadores Adrián Pucey, Graham Montague y Vaiser y el buscador, Christian Evans. Y por parte de los Gryffindor: el guardián y capitán Oliver Wood, los golpeadores Andrew Kirke y George Weasley, los cazadores Dean Thomas, Katie Bell y Angelina Johnson y el buscador, Harry Potter. Ambos contrincantes se colocaron en sus respectivos campos de juegos, de frente, mirándose fijamente a los ojos. Sirhan Leonid se aproximó hacia el centro del campo con una quaffle bajo la axila. 
- Bien, chicos. Quiero juego limpio, no dejaré escapar ni una falta, ¿entendido?. Cualquier contacto, restará puntos para el equipo agresor. ¿Me he explicado con claridad? -los miró con seriedad. Todos asintieron desde sus posiciones-.
- Ahora empieza el duelo -murmuró Ron 
- ¿Preparados? 
- Todos están muy serios -observó Hermione- parece una final.
- ¿Listos?-.
Harry buscó la mirada de Christian a su misma altura en el otro extremo del campo. Éste esbozó una siniestra sonrisa pero no se dejó amedrentar, pensaba ganar costara lo que costase. Los golpeadores probaron sus muñecas, maniobrando con los bates, Kylan y Andrew se evaluaron detenidamente, iba a ser un duelo interesante. 
- Este año será brutal -susurró Ginny.
- Ya va a empezar -la cortó su hermano. Habia una tensión en el ambiente mas que evidente.
- ¡Ya! -finalizó, lanzando la quaflle con gran fuerza hacia arriba. Katie y Adrian reaccionaron al mismo tiempo en busca del objeto lanzado. Dos personas se encargaron de soltar las temidas blugders al terreno del juego y los zumbidos no tardaron en oírse por todo el estadio. Katie fue la ganadora en recoger la quaffle y avanzó a toda velocidad hacia el aro, esquivando a sus contrincantes. 
- ¡Dean! -avisó enviándole la bola.
- Va a ser que no -objetó Vaiser cortando la trayectoria- ¡Graham! 
- ¡Mia! 
- ¡Esquiva esto! -exclamó George usando el bate contra una blugder e impactando en su hombro.
- ¡Porras! -se quejó el cazador. Angelina recorrió la quaffle y desde esa distancia, se atrevió a lanzarla con energia hacia el aro mas cercano pero Miles se adelantó y rechazó el ataque. ¡Menudo comienzo mas reñido! 
- Están bien organizados -farfulló la castaña desde la grada.
- Si, pero llegará un punto que esa organización se desmoronará y solo pensarán en conseguir los mayores puntos.
- Harry está muy nervioso -observó al chico que volaba en circulos, esquivando las blugders al igual que Christian- queda mucho partido por delante, se prolongará muchas horas. Esperemos que pueda encontrar la snitch pronto. 
- Seguro que si -la animó Ginny- es Harry, ¿recuerdas? 
- Si -sonrió con suavidad- es Harry y nunca nos ha defraudado en un partido de quidditch. 
- ¿Y qué hacemos que no animamos a nuestro equipo? -dramatizó Ron de buen humor- ¡vamos, Gryffindor!
- ¡Vamos, Harry! -gritaron las chicas. 
- ¡Mirad eso! -señaló al estadio.
Dean recibió la quaffle, burló a Miles y anotó los primeros diez puntos para Gryffindor. Los aplausos y los gritos no tardaron en hacerse presente: Slytherin 0-10 Gryffindor. Tras esa primer anotación, Slytherin arrancó enseguida con goles de Adrian y Graham, siendo algunos contrarrestados por Oliver, el guardián de Gryffindor: 10-10, 20-10, 20-30, 50-60, 70-90, etc. El tiempo pasaba, las faltas se producían, codazos, empujones, robos de quaffle, impactos con las blugders, aros imbatidos en ocasiones por el trabajo de los guardianes. 
- ¡Katie, cuidado! -le alertó Andrew. Vaiser se abalanzó sobre ella a toda velocidad y le propinó un violento empujón, desequilibrando su escoba. La joven lanzó una exclamación, la quaffle se le escapó de la mano y resbaló hacia un lado de la escoba obligándola a sujetarse con la otra mano. El cazador de Slyhterin acogió su premio con el brazo y se lo mandó a Graham como incentivo para anotar en el aro rival. 
- Diantres... -masculló la joven. Con la escoba levitando peligrosamente en medio de un partido, no era tan fácil volver a montarse en ella pero lo hizo igualmente. Se balanceó hacia delante y hacia atrás, flexionó el brazo y se incorporó a su escoba con éxito. La grada le aplaudió con ahínco, aliviados de que estuviera bien. 
- ¿Estás bien, Katie? -le preguntó Andrew, preocupado.
- Si, venga vamos. Le voy a dar su merecido a ese cazador -se ajustó un guante, confirmando su objetivo.
- Ésa es mi chica -sonrió satisfecho- a por ellos
- Estoy contigo -volvieron al juego. 


Desde lo alto del estadio, Harry observaba cómo se desarrollaba el partido. Sin duda alguna, ambos equipos se habían preparado muy bien para aquel encuentro y eso que era el primero. Presenció el empujón a Katie y negó con la cabeza molesto, eso nunca cambiaría en la actitud de los Slytherin. Estaba ansioso porque la snitch dorada apareciera de una vez así zanjaría ese partido, no sabia cuánto tiempo había pasado pero varias horas seguro. Christian estaría igual que él, buscando cómo humillarlo, era como si la peor versión de Draco Malfoy estuviera impresa a fuego en su persona. De repente, un brillo intenso se instaló en sus gafas, obligándole a cerrar los ojos por un momento y cubrirse con el brazo. Parpadeó, confuso y poco a poco las retiró: el brillo aún seguía ahí... y no provenía del sol. Volvió a colocárselas con rapidez y miró hacia abajo buscando lo que su mente creía que era ese destello, entre la batalla distinguió su movimiento y al fruncir el ceño, vislumbró unas diminutas alas. A la velocidad del rayo, aferró sus manos al mango de la escoba y se precipitó hacia abajo. 
- ¡Harry está descendiendo! -se alarmó Ginny
- Creo que ha visto la snitch -asintió Ron, emocionado
- Va a mucha velocidad -repuso Hermione-.
Christian parecía haberse dado cuenta también porque aumentó su velocidad en la misma dirección que él. Sorteó tanto a los jugadores de su equipo como a los Slytherin con gran habilidad.
- ¡Andrew! Harry ha visto la snitch, debemos protegerlo 
- Eso está hecho 
- ¡Gregory! -gritó Miles, advirtiéndole. 
- ¡Toma eso, Potter! 
- Por encima de mi -replicó Andrew, rechazando la blugder mandada por Gregory contra Harry. No se esperó que Kylan apareciera de la nada y contraatacara con otro gran golpe. El terrible zumbido se aproximó a gran velocidad hacia el joven buscador y Christian también se estaba acercando por su flanco izquierdo. La blugder se dirigía a su cabeza desde arriba, su mente empezó a maquinar que podía hacer para contrarrestar ambas ofensivas: el acercamiento de Christian con posible empujón y el impacto de la blugder. Ron, Hermione, Ginny y Neville se levantaron, incapaces de mantenerse en pie ante tal acontecimiento que peligraba la vida de Harry. <<Vamos, piensa, ¿qué puedes hacer?, no tienes mucho tiempo, se mosqueó mentalmente. Entonces se le ocurrió una idea, arriesgada pero una idea al fin y al cabo, espero que funcione>>. Se sujetó bien a la escoba y tiró bruscamente en un ángulo de 90 grados, realizando un derrape en pleno descenso a toda velocidad y pegó su cuerpo a la escoba todo lo que pudo mientras maniobraba. La blugder paso justo por encima de su nuca a una velocidad de vértigo al mismo tiempo que Christian aminoraba para colocarse a su lado, recibiendo el impacto de la misma. Una tremenda ovación se alzó en todo el estadio ante semejante actuación del mejor buscador de todos los tiempos, había sido muy alucinante. Harry volvió a enderezarse y se concentró en alcanzar a la snitch que, como siempre, era más escurridiza que cualquier aceite. 
Christian salió despedido violentamente por el golpe tan fuerte que recibió de la blugder y empezó a girar y a girar muy rápido, tanto que cualquiera hubiera caído al suelo por el dolor y por el mareo pero el chico se recompuso con una facilidad asombrosa, se irguió en la escoba orgulloso y observó con una mirada feroz a su rival, Harry Potter. Cerró la mano en un puño y sus músculos se marcaron intensamente.
- ¡Christian! -lo llamó Kylan. Sabia perfectamente que no se había hecho daño alguno. Lo conocía mejor que nadie, por lo tanto, sabia y conocía de su gran fortaleza de hierro.
<<Potter, te vas a arrepentir de esto>>, se prometió antes de reanudar su cometido como buscador. Los siguientes minutos fueron muy intensos, Christian y Harry se enzarzaron en una continua lucha por conseguir la snitch mientras sus respectivos compañeros se encargaban de anotar mas puntos y de protegerlos de las bludgers contrarias. 
- Ya eres mio, Potter -sentenció fríamente- no ganarás, ¿me oyes?
- ¡Abajo, Harry! -avisó Angelina en un grito. El chico se desvió hacia un lado y Christian rechazó la blugder con el dorso de la mano, implacable. 
- ¿Cómo ha hecho eso? -exclamó un Ron perplejo.
- ¡Nadie ha rechazado una blugder a tanta velocidad y con una mano! -razonó la joven Granger- eso es...
- ... ¿inhumano? -se aventuró Neville al mismo tiempo que Vaiser anotaba diez puntos mas para su equipo. Slytherin 170-150 Gryffindor. La presencia de Christian volvió a alertar al joven mago sobre su cercanía; <<Maldita sea, debo conseguir la snitch de una vez>>. Se obligó a acelerar mientras la diminuta snitch se posaba en su campo de visión, aleteando desmesuradamente rápido y preciso para sus ojos. De repente sintió la tela de su traje de quidditch desgarrarse por algo muy afilado, llegando hasta la piel de su brazo, gritó de dolor ante aquel... acero que le rasgaba la carne con violencia, perdió el equilibrio del vuelo y se balanceó sin control de izquierda a derecha. 


Todo el público presenció la actuación poco, por no decir nada, deportiva del buscador de Slytherin, Christian a Harry y como éste se retorcía en el aire por el dolor. Ron abrió los ojos como platos, Ginny lanzó una exclamación de horror, Neville se llevó las manos a la cabeza y Hermione... sus manos obstaculizaron cualquier sonido de su boca, incapaz de mostrar lo angustiada que se sentía en aquel momento y su corazón se encogió sintiendo el mismo dolor que estaba sintiendo su mejor amigo. Pero todo ruido, grito u otro sonido de horror y asombro se vio opacado cuando el cuerpo de Harry abandonó la escoba, precipitándose hacia el suelo mientras se agarraba el brazo ensangrentado. El partido se congeló de repente, una sombra se situó justo debajo del joven buscador y lo recogió, acomodándolo con cuidado en su escoba. Era Katie. La cazadora descendió despacio hacia el suelo.
- Harry, Harry... -lo llamó muy preocupada. Todo el equipo de Gryffindor bajaron a la misma altura que ellos, los profesores y el resto de los alumnos no pudieron quedarse quietos y se precipitaron para llegar hasta ellos. Harry se lamentaba, emitiendo quejidos por el dolor mientras taponaba la herida con una mano. McGonagall los apartó a todos de un empujón y retiró la mano de la herida.
- Pero ¿qué es esto?... -susurró la directora con disimulado espanto. El brazo del joven Potter estaba decorado con tres largas franjas semejantes a garras, llenas de sangre que habían logrado desgarrar la piel. Estaba inflamado y el olor de la sangre era tan fuerte que tuvo que apartarse un momento. Observó como su alumno respiraba con verdadera dificultad y apretaba la mandíbula para aguantar el dolor. 
- Hay que llevarlo a la enfermeria de inmediato -le apresuró Hagrid, aterrado por el acontecimiento. 
- Si, lo sé. Harry, Harry, ¿me oyes?, tranquilízate, ahora vas a la enfermeria -retiró con una mano el pelo de su cara. Estaba temblando y sus ojos estaban dilatados. 
- ¡Harry!, ¡Harry! -lo llamaron sus amigos intentando abrirse paso. 
<<Harry, Harry, Harry...>>, oía voces pero no sabía distinguirlas. La pérdida de sangre empezaba a afectar a sus sentidos, en especial al oido y a la vista. Poco a poco se sumió en la inconsciencia...



Despertó en la enfermeria varias horas mas tarde y parpadeó suavemente, acostumbrándose a la luz. Tras las reformas de la escuela, la enfermería ya no era la misma de siempre, pero conservaba esa familiaridad y hospitalidad. Seguía siendo una amplia sala con cómodas y grandes camas y muebles llenos de pociones curativas y pomadas, decorado con puros y suaves tonos blancos y amarillos. A su lado tenía una mesa de noche con una lámpara y ahí se encontraban sus gafas, alargó la mano y las alcanzó; en ese momento oyó los pasos de una enfermera que se acercaba, era una enfermera joven y nunca la había visto pero era mayor que él, de eso no tenia duda. La enfermera le sonrió dulcemente. 
- Buenas tardes, señor Potter -lo saludó educadamente.
- Hola -susurró un poco cortado
- ¿Cómo se encuentra? 
- Bien... supongo. ¿Llevo mucho aquí?
- Varias horas. Tiene un sueño profundo 
- Créame... no tengo un sueño profundo -le aseguró. Fue entonces cuando se detuvo y su mente empezó a recordar lo que había pasado: el partido, Slytherin, las blugders, la snitch, el brazo, la herida, Christian... 
- Bueno, pero ha podido descansar, ¿no es así? -lo miró con curiosidad. Como un resorte, levantó su brazo herido, el izquierdo, y enseguida sintió una punzada de dolor por la brusquedad del movimiento. Se quedó mirándolo como si fuera la primera vez, estaba completamente vendado desde su hombro hasta la altura de la muñeca- tenga cuidado, la herida puede abrirse de nuevo-.
- ¿Qué me pasó? -le preguntó a la enfermera, permitiendo que se acercara para que le examinase. 
- ¿No lo recuerda? 
- Por favor, trátame de tú. Me llamo Harry -le pidió. Le gustaba la educación y el cultismo hasta cierto punto. 
- Está bien, Harry -sonrió mas tranquila-.
- ¿Puedo saber tu nombre? 
- Irene, me llamo Irene 
- Bien, Irene. No recuerdo mucho de lo que pasó, solo sé que estaba jugando un partido. 
- Sé tan poco como tú si te soy sincera. Te trajeron a la enfermeria y tenías el brazo ensangrentado e inflamado. Al parecer te desmayaste por la pérdida de sangre y es de lo mas comprensible. Pero los detalles... no tengo ni idea.
- Es la primera vez que te veo en la escuela de Hogwarts
- Es mi primera vez. Este año sustituyo a Poppy Pomfrey, y posiblemente los siguientes. Asi que vete acostumbrándote -tocó su nariz de forma amistosa- por cierto, hay una amiga tuya esperándote fuera. 
- ¿Una amiga? ¿quién? -preguntó casi ansioso por pensar que fuera Hermione. 
- Una chica alta y pelirroja, ¿quieres que la deje entrar? 
- Si... -murmuró decepcionado de inmediato- si, claro-. 
- Bien, luego regreso -le sonrió antes de irse-.
Un rato después, Ginny se presentó ante él y enseguida fue abrazado por ella.
- Ay, Harry, qué miedo he pasado. Nos asustaste a todos -gimió la pequeña Weasley.
- Ya, Ginny, ya pasó. Me encuentro perfectamente -la tranquilizó. 
- ¡Esa maldita serpiente! -masculló con odio- pagará por esto.
- ¿Christian? 
- Si, fue él quien te hizo eso en el brazo -señaló esa parte de su cuerpo que estaba vendada. Acarició con suavidad la zona donde debería estar la herida. 
- Pero, ¿cómo lo hizo? 
- Los profesores están estudiándolo -bufó, molesta- deberían expulsarlo, no ha jugado nada limpio. 
- Ya sabes como son los Slytherin -intentó no darle importancia. 
- Si, y tanto que lo sé -murmuró- solo espero que por este incidente no cancelen el baile. 
- No dramatices, Ginny. Tomarán medidas contra Christian y todo estará solucionado ya lo verás
- ¿Tú crees? 
- Confía en mi. Las malas personas siempre caen por su propio peso -medio sonrió para animarla. 
- Tienes razón -apoyó la cabeza en su hombro un momento con un suspiro- ahora tengo clase de Botánica. No tengo ninguna gana de ir. 
- Deberías ir
- Te vas a quedar aqui solo 
- No voy a estar aquí todo el dia. Ya me han atendido el brazo así que supongo que no tardarán en darme de alta 
- Si, es verdad pero sigo prefiriendo quedarme -hizo pucheros. 
- Sé buena chica y vete a clase ¿si?, no quiero que Ron me mate por esto. Eres su hermana y debes sacar buenas notas. Además también tienes que prepararte para el baile, ¿no? -le preguntó y el brillo en sus ojos le dio a entender que si- mas motivos aún para hacerlo.
- Vale, está bien, te haré caso -sonrió la joven mas relajada. Se inclinó y le robó un rápido beso en los labios- nos vemos mas tarde, ¿vale? 
- Si... -murmuró antes de ver como se iba. El silencio no tardó en hacerle compañía y suspiró largamente mientras miraba el techo. Había pasado por cosas peores, un arañazo en el brazo no era nada, se le curaría en unos días, una semana como mucho. Su mente empezó a cavilar y cavilar sin rumbo, sin pensar realmente pero siempre, todos acababan en un mismo punto: Hermione. <<Harry, amigo mío, estás perdido, pero completamente perdido. No hay escapatoria ninguna en esto y te lo has buscado tú solito>>, le reprochó el realismo; <<Piensa en su sonrisa, en sus ojos, en su forma de hablar, en lo auténtica que es. ¿Podría haber mejor persona en el mundo que ella?>>, susurró el corazón. Cubrió sus ojos con el brazo bueno y respiró hondo, esas confrontaciones entre esas dos partes de su ser resultaban cómicas y frustrantes a la vez que profundas. 
- ¿Harry? -lo llamó alguien en un susurro. Pegó un pequeño brinco en la cama, alerta- Harry... 
- ¿Quién...? -quiso preguntar pero aquel susurro penetró en sus oídos como un dulce cantar y no tardó en reconocer esa voz- ¿Hermione?
Un movimiento en una de las cortinas lo obligó a desviar su atención hacia allí y la figura de Hermione apareció en su campo de visión. Su corazón brincó de alegría al verla. 
- Hola, Harry -susurró la joven acercándose a él
- Hermione, ¿qué haces aqui? 
- Me he colado... más o menos -se sentó en el borde de la cama. Una sonrisa brotó en los labios de Harry sin poderlo evitar. 
- ¿Me estás diciendo que te has saltado las reglas? 
- No, no, no, no... -hizo aspavientos, negándose a creer eso
- ¿No? -rió el chico de buen grado mientras se incorporaba lenta y cuidadosamente en la cama. 
- No te rías de mi, Harry -se quejó y le dio en la frente sin fuerza
- ¡Au! 
- Mentiroso -sonrió ella con diversión. La risa de Harry fue amainando poco a poco.
- Deberías estar en clase. Nunca te has perdido una -le recordó suavemente, observándola. 
- Cierto... -asintió la joven Granger- la sabelotodo se pierde una clase... no es la primera vez.
- Sería un buen titulo en el periódico mágico
- Sin duda -admitió con una risita- pero no me importa la verdad. No podía esperar a verte mañana por la mañana-. 
- ¿En serio? - musitó el ojiverde con el pulso acelerado. 
- Ginny pudo verte porque se ofreció para quedarse. Era una urgencia. 
- Claro... entiendo -asintió. 
- Me alegra ver que estás bien -murmuró la joven tras una breve pausa. Su cuerpo empezó a temblar al recordar como se había sentido en la grada cuando presenció cómo Harry era herido y caía de la escoba, cómo lo llevaban a la enfermería a toda prisa y la inconsciencia se lo llevaba. Una pequeña lágrima resbaló por su pómulo derecho. 
- Hermione... -susurró conmovido. 
- Tuve miedo... -admitió e intentó sonreír para que no se alarmara por su estado. El joven mago estiró la mano, recogió con dulzura la lágrima caída de su rostro y con delicadeza, elevó su mentón para que lo mirara a los ojos.
- Estoy bien, Hermione, mucho mejor que bien ¿de acuerdo? -la tranquilizó con una tierna sonrisa. Deslizó los dedos hasta llegar a su nuca suavemente y Hermione entendió sin necesidad de palabras. Con ayuda de Harry, encontró un hueco en la cama junto a él, apoyó la cabeza en su pecho y se acurrucó en su brazo derecho, sintiendo como sus labios depositaban un tierno beso en su frente.
- ¿Mejor? -susurró el chico con infinita dulzura
- Si... -asintió en un susurro con los ojos cerrados y añadió- mejor no puedo estar.
Harry suspiró profundamente sin poder controlar sus latidos que seguramente Hermione escuchaba en ese preciso instante, pero realmente no le importaba. Si su corazón hablase por si solo, ya le habría dicho hace tiempo lo que sentía por ella...
















3 comentarios:

  1. Anónimo11:19

    Wow!! Me encantó este cap! Tiene muchísimas cosas. Me encantan los momentos intimos entre HyH.... Ah! y muy misterioso lo del incidente del partido de Quidditch. QUÉ TIENE CHRISTIAN EN ESE BRAZO!!! :O

    Esperando con muchas ganas el próximo cap!! :D

    Por cierto, he de decir que, aunque ya lo sabrás de sobra, eres toda una escritora. Escribes fantásticamente bien y me resulta fácil leerlo y me meto muy dentro como si fuera una película. Además, consigues que me meta bien dentro de cada uno de los personajes, de manera que los entienda mejor.

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  2. Anónimo11:22

    Muchísimas felicidades por este talento que tienes. Es maravilloso

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  3. Slytherin VS Gryffindor.....Esto Promete mucho,seguramente me desmaye o me de un infarto jajajajajajajXDDDd

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