CAPITULO XIII
La transformación
Ginny abrió los ojos en la enfermería unas horas después y una agradable calidez la inundó al notar las mantas que cubrían su cuerpo en la cama donde reposaba. Parpadeó varias veces y un rostro familiar ocupó su campo de visión.
- ¿Ron? -dudó unos segundos.
- Si, cariño, soy yo, qué bien que has despertado -susurró su hermano, acariciando su pelo con ternura- ¿cómo te encuentras?
- Un poco mareada pero bien creo -se movió un poco para acomodar mejor su postura.
- Eso me alivia bastante. Has estado a punto de ahogarte, casi me matas de un buen susto, Ginny.
- Lo sé y lo siento, no pensé k ocurriría eso.
- Menos mal que ya estás bien -tragó saliva al recordar como se había hundido de bruces en el hielo, se le ponía la piel de gallina.
- ¿Qué ocurrió después? no recuerdo mucho... -quiso saber, bostezando involuntariamente. Solo recordaba haberse hundido y a la oscuridad nublar sus ojos, y quizás una mano dirigiendose hacia ella... espera... había algo mas... esa mano era mucho más cálida de lo que parecía, una mano posándose en su espalda que irradiaba mucho calor.
- Harry, ven, Ginny ya despertó -exclamó entonces la voz de Hermione irrumpiendo en la sala. Ambos jóvenes se aproximaron inmediatamente a la cama de su amiga.
- Hola, chicos -esbozó una sonrisa, contenta de verlos.
- Ginny, cuánto me alegra verte despertar -suspiró el ojiverde sentándose en el borde opuesto al de Ron y se inclinó para besar su frente- no vuelvas a hacer esa locura.
- Harry tiene razón -medio sonrió Hermione, mirando a su amiga con cariño- nos has tenido muy preocupados a todos.
- Ya lo ha reconocido -dijo Ron, tranquilizando el ambiente.
- Me alegra veros a todos, es agradable despertar y ver a tus amigos
- Y a tu novio -añadió Ron con cierta diversión y Ginny y Harry tuvieron que verse forzados a sonreír debido a la situación tan comprometedora.
- ¿Alguien podría decirme qué ocurrió después del accidente? -volvió a preguntar dada la interrupción de Hermione y Harry.
- ¿Qué importa eso ahora? lo importante es que estás bien y que pronto saldrás de aquí -sonrió Ron, acariciando el dorso de su mano pero rehuyendo su pregunta. No era relevante decirle quien había sido su salvador.
- ¿Harry? -lo miró interrogante al notar la negativa de su hermano. El joven le devolvió la mirada un momento y luego suspiró.
- Fue Kylan -respondió en un murmullo. La reacción de Ron seria previsible pero supo contenerse y apretó ligeramente los labios para evitar responder. Ginny abrió mucho los ojos sorprendida.
- ¿Estás hablando en serio?
- Eso parece, yo sólo vi como te sacaba
- El resto presenciamos cómo se lanzó de cabeza al agua -aportó Hermione suavemente- ¿de qué conoces a ese Slytherin?
- No lo conozco realmente. Pero me he cruzado con él por la escuela un par de veces -se limitó a decir.
- Y bailaste con él en el Baile de Otoño -casi masculló su hermano a regañadientes.
- Ron, cielo, deja de fingir que no estás agradecido por lo que ha hecho, aunque sea de lo mas extraño.
- Por eso mismo no estoy muy conforme
- Te recuerdo que Ginny ha estado a punto de ahogarse hace unas horas. ¿Podrias dejar tu orgullo a un lado? -le pidió la castaña con una mirada severa.
- Claro...
- ¿Dónde está ahora? -quiso saber Ginny para sorpresa del resto.
- Nos siguió hasta la enfermería pero en cuanto Ron te puso en la cama, desapareció -comentó Hermione
- A mi me atendieron a parte -añadió Harry.
- Entiendo. Gracias
- Hola, buenas tardes, chicos -intervino la amable voz de Irene- me alegra verte despierta, Ginny. ¿Cómo te encuentras?
- Caliente y comoda -sonrió intentando ponerle un poco de humor al asunto.
- Eso es bueno ciertamente -le devolvió la sonrisa de buen grado.
- Irene, ¿cómo está Angelina? -preguntó Harry preocupado.
- Pues no está nada bien, Harry. Al estar mucho tiempo en contacto con agua helada, su temperatura ha bajado muchísimo. Tiene una hipotermia seria, la hemos llevado a una sala especial para aislarla lo mejor posible.
- ¿Se pondrá bien?
- Eso espero. Le hemos quitado la ropa y su cuerpo está cubierto totalmente por ropa térmica y seca, varias mantas y la luz de su cuarto posee un núcleo de calor que calienta la habitación.
- ¿Pero ha despertado? -inquirió la castaña.
- No, en estas dos horas no ha despertado, no ha dejado de temblar, su respiración y sus latidos son débiles. Sólo espero que se caliente de aquí hasta la noche porque sino su estado puede empeorar aún más.
- Dios... -se lamentó Harry masajeándose la nuca, con nerviosismo.
- Si no hubieras llegado a tiempo, probablemente no habríamos podido hacer nada... -murmuró Irene con cuidado pero dándole a entender la importancia de su rescate.
- La verdad es que ha sido increíble lo que has hecho, Angelina te debe su vida -asintió Ron.
- Y... ¿cuándo podrá salir Ginny? -se aclaró la garganta, cambiando de tema.
- Probablemente mañana al mediodía, estarás en observación todo el día, ¿te parece bien?
- Usted es la enfermera, sabe más que yo
- Tratame de tú, Ginny -le corrigió suavemente y ella asintió- tu temperatura está en sus grados normales pero por si acaso te dejaremos aki hasta mañana.
- Está bien
- Gracias -sonrió Ron, aliviado de que su hermana saliera pronto.
- Si necesitan algo, no duden en llamarme -volvió a sonreír y se marchó. El silencio reinó en la habitación, preocupados por el estado de Angelina.
- ¿Harry? -lo miró interrogante al notar la negativa de su hermano. El joven le devolvió la mirada un momento y luego suspiró.
- Fue Kylan -respondió en un murmullo. La reacción de Ron seria previsible pero supo contenerse y apretó ligeramente los labios para evitar responder. Ginny abrió mucho los ojos sorprendida.
- ¿Estás hablando en serio?
- Eso parece, yo sólo vi como te sacaba
- El resto presenciamos cómo se lanzó de cabeza al agua -aportó Hermione suavemente- ¿de qué conoces a ese Slytherin?
- No lo conozco realmente. Pero me he cruzado con él por la escuela un par de veces -se limitó a decir.
- Y bailaste con él en el Baile de Otoño -casi masculló su hermano a regañadientes.
- Ron, cielo, deja de fingir que no estás agradecido por lo que ha hecho, aunque sea de lo mas extraño.
- Por eso mismo no estoy muy conforme
- Te recuerdo que Ginny ha estado a punto de ahogarse hace unas horas. ¿Podrias dejar tu orgullo a un lado? -le pidió la castaña con una mirada severa.
- Claro...
- ¿Dónde está ahora? -quiso saber Ginny para sorpresa del resto.
- Nos siguió hasta la enfermería pero en cuanto Ron te puso en la cama, desapareció -comentó Hermione
- A mi me atendieron a parte -añadió Harry.
- Entiendo. Gracias
- Hola, buenas tardes, chicos -intervino la amable voz de Irene- me alegra verte despierta, Ginny. ¿Cómo te encuentras?
- Caliente y comoda -sonrió intentando ponerle un poco de humor al asunto.
- Eso es bueno ciertamente -le devolvió la sonrisa de buen grado.
- Irene, ¿cómo está Angelina? -preguntó Harry preocupado.
- Pues no está nada bien, Harry. Al estar mucho tiempo en contacto con agua helada, su temperatura ha bajado muchísimo. Tiene una hipotermia seria, la hemos llevado a una sala especial para aislarla lo mejor posible.
- ¿Se pondrá bien?
- Eso espero. Le hemos quitado la ropa y su cuerpo está cubierto totalmente por ropa térmica y seca, varias mantas y la luz de su cuarto posee un núcleo de calor que calienta la habitación.
- ¿Pero ha despertado? -inquirió la castaña.
- No, en estas dos horas no ha despertado, no ha dejado de temblar, su respiración y sus latidos son débiles. Sólo espero que se caliente de aquí hasta la noche porque sino su estado puede empeorar aún más.
- Dios... -se lamentó Harry masajeándose la nuca, con nerviosismo.
- Si no hubieras llegado a tiempo, probablemente no habríamos podido hacer nada... -murmuró Irene con cuidado pero dándole a entender la importancia de su rescate.
- La verdad es que ha sido increíble lo que has hecho, Angelina te debe su vida -asintió Ron.
- Y... ¿cuándo podrá salir Ginny? -se aclaró la garganta, cambiando de tema.
- Probablemente mañana al mediodía, estarás en observación todo el día, ¿te parece bien?
- Usted es la enfermera, sabe más que yo
- Tratame de tú, Ginny -le corrigió suavemente y ella asintió- tu temperatura está en sus grados normales pero por si acaso te dejaremos aki hasta mañana.
- Está bien
- Gracias -sonrió Ron, aliviado de que su hermana saliera pronto.
- Si necesitan algo, no duden en llamarme -volvió a sonreír y se marchó. El silencio reinó en la habitación, preocupados por el estado de Angelina.
Ese mismo día, en Hogsmeade, el ambiente era completamente distinto. Apenas se apreciaban las pequeñas casas y los bares del pueblo debido a la densa nieve. McGonagall pisó firmemente el suelo con sus gruesas botas de piel y se sujetó bien el gorro que cubría su rostro, el hombre que la acompañaba le abrió la puerta de uno de los bares y ambos entraron, refugiándose del frío. El bar parecía tranquilo y debido al calor que despedía el ambiente, estaba bastante lleno pero los dos se abrieron paso fácilmente y subieron las escaleras hacia la segunda planta.
- Muy bien, ya estamos solos -habló el hombre, rompiendo el silencio después de cerrar la puerta- ¿para qué querías verme con tanta urgencia, McGonagall?
- Se trata de algo muy serio, amigo mío -respondió la directora, deslizando la capucha hacia abajo, él se adelantó y le ayudó a quitarse el abrigo- gracias.
- Por favor, cuéntame -esperó pacientemente a que tomara asiento y repitió su movimiento a su lado. Hablaba el inglés y el español a la perfección pero se apreciaba un leve acento rumano- nunca te había visto de esta manera, tan… cautelosa y preocupada.
- Tengo motivos sólidos para estar de esa manera, créeme
- Pues no retrases mas esto y habla. Te escucharé -posó una mano en su hombro, en señal de apoyo.
- Te lo resumiré con una sola palabra, pues con ella entenderás todo -inspiró hondo varias veces, alzó la cabeza para mirarlo a los ojos unos segundos y murmuró- licántropos…
El hombre se tensó abruptamente y su mano en el hombro de McGonagall lo oprimió sin darse cuenta, apretó la mandíbula y todos las facciones de su rostro se contrajeron en una expresión dura y seria.
- Licántropos -masculló entre dientes.
- Si…
- Es imposible
- Atacaron mi escuela hace días -soltó de repente.
- ¿De qué estás hablando? ¿Hogwarts? ¿por qué? -se levantó rápidamente y buscó su mirada, inquieto.
- Por algo que debí haber destruido hace mucho muchísimo tiempo
- ¿A qué te refieres, McGonagall?, yo estuve contigo en esa guerra, no quedo nada. ¿A qué te refieres? -se acuclilló frente a ella, impaciente. Observó como sus manos temblaban en su regazo y un terrible presentimiento se cernió en su mente y en su interior.
- No puedo decirtelo… -murmuró entonces, sorprendiéndolo.
- ¿Cómo que no puedes contarmelo? -exclamó incrédulo.
- No puedo. Juré no desvelar absolutamente nada -musitó, apenada y muy nerviosa.
- Nunca nos hemos ocultado las cosas, ¿por qué ahora?
- Sirhan, por favor, no compliques mas las cosas. Necesito tu ayuda, por eso te llamé -exclamó a media voz, casi suplicando- nunca pensé que esto pasaría, pero los licántropos han vuelto y tienen en su poder algo de suma importancia, mas importante que nuestras propias vidas.
- Minerva, lo que me estás contando es muy grave. No sé cuánto pero por tu expresión y tus palabras, estás desesperada.
- Intento mantener las apariencias pero me preocupa mi escuela y mis alumnos, y sobre todo el mundo mágico y no mágico.
- Debemos pedir ayuda entonces. Reunir todos los magos de confianza que puedas.
- No creo que sea suficiente. Si los licántropos consiguen su objetivo, vamos a necesitar mucho mas que eso. Tú sabes de lo que son capaces los licántropos.
- Y vaya que lo sé… -asintió de acuerdo- pero si te muestras cerrada conmigo, nunca sabré a que nos enfrentamos.
- Entiende que no puedo, quiero pero no puedo. Lo juré, y no cualquier juramento.
- ¿El juramento inquebrantable? -inquirió, sorprendido por tal afirmación.
- Si. Tuve que hacerlo, me obligaron desde que supe su existencia. Me lo confiaron a mi y ahora todos corremos peligro. Es mi responsabilidad.
- Tranquila, tranquila -se incorporó, volvió a sentarse y la atrajo con suavidad y tacto a su hombro. Ella no opuso resistencia y reposó en su hombro agotada- no sé de qué se trata. Pero recuperaremos lo que te han robado. Te lo prometo.
- Eres la persona en quien más confío, Sirhan -susurró quedamente- he estado ausente durante semanas, hablando con gente importante del Consejo.
- ¿Están al tanto de la situación?
- No he podido dar muchos detalles como habrás podido comprobar. Pero si di a entender que esto es grave y preocupante. No quisieron escucharme… ya sabes como es el Consejo, son estrictos, calculadores y si no hay pruebas o hechos factibles, no aportan ayuda en absoluto.
- Nunca creí que diría esto pero eres una caja de sorpresas.
- Dumbledore solía decirme que parecía la caja de Pandora… -sonrió tristemente- no estaba muy lejos de la verdad.
- Has hecho el juramento inquebrantable. Aunque quisiera insistir, sé que no podrías abrir la boca. Por lo tanto tendré que confiar en ti.
- ¿Confias en mi?
- Con mi vida -afirmó con seriedad y dejó que ella se separara para establecer contacto visual- te conozco, Minerva, sé que lo que haces, lo haces por un motivo.
- El motivo existe pero ahora las consecuencias de mis actos son terribles.
- Pues entonces no hay tiempo que perder. Avisaré a unos amigos en Rumania, Polonia y Rusia en el menor tiempo posible. Nos veremos de nuevo aquí en unas semanas, pero si surge algo importante en ese tiempo, llámame de inmediato y me tendrás enseguida, ¿me has entendido?
- Alto y claro -susurró con voz cansada- te agradezco tu apoyo en estos momentos. Ahora debo volver a Hogwarts, se preguntarán dónde estoy.
- Lo entiendo. Te acompañaré hasta la puerta y luego me marcharé.
McGonagall asintió y Sirhan esbozó una suave sonrisa de aliento.
- Sé que estás despierta -susurró una voz profunda en la oscuridad. Su instinto de alerta interrumpió el análisis de la voz del visitante, se giró bruscamente en la cama con el puño en alto, lista para defenderse pero en un abrir y cerrar de ojos, unas ágiles y firmes manos aprisionaron sus muñecas y casi medio cuerpo salió de las mantas por el impulso. Sus ojos marrones quedaron frente a frente a unos ojos azules que conocía demasiado bien y que ahora la miraban con seriedad.
- Kylan… -logró decir cuando la sorpresa abandonó su presión en la garganta y así poder hablar. La mirada del chico se suavizó un poco y aflojó su agarre, devolviendo su cuerpo a la postura anterior.
- Yo también me alegro de verte. No suelo recibir este tipo de recibimientos -susurró para no despertar a nadie, observando cómo la joven se incorporaba para poder mirarlo mejor, aún sorprendida.
- ¿Qué esperaba que hiciera? ¿darte la bienvenida? no sabia que eras tú -espetó sin darse cuenta del tono y el volumen de su voz.
- Baja la voz, Ginny, no querrás despertar a nadie, ¿verdad?
- ¿Qué estás haciendo aquí? -inquirió poniendo énfasis y pausa en cada palabra- no son horas para estar deambulando por la escuela.
- Y lo dice la chica que se levanta temprano por las mañanas para encerrarse en un aula.
- Cuidado con lo que dices, Kylan, no estoy precisamente de humor que digamos -farfulló con dureza.
- Está bien -alzó las manos en señal de paz y luego volvió a mirarla- dime ¿cómo estás?-.
Aquella pregunta la pilló completamente desprevenida y en su expresión sólo podía apreciarse la confusión.
- ¿Qué? ¿qué has dicho? -tartamudeó.
- ¿Cómo estás? -volvió a preguntar, esbozando una cálida sonrisa- no es difícil de responder pero me gustaría saberlo.
- ¿Has… has venido aquí solo para saber como estoy? -no supo de dónde le salió la voz pero el susurro fue bastante claro.
- No sé, quizás… podrías decirmelo tú si quieres.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué me he molestado en despertarme a estas horas, escabullirme de las habitaciones de Slytherin y llegar hasta la enfermería? teniendo en cuenta lo que sucedió esta mañana, creo que la respuesta está bastante clara, ¿no crees?
- Sigo sin entenderlo.
- No tienes que hacerlo, sólo quiero que me respondas a la pregunta y te prometo que me iré y te dejaré dormir.
Ginny lo miró fijamente durante unos segundos pero no halló nada en sus ojos y en su expresión. Su inexpresividad la aturdió sin saber por qué pero le concedió su deseo.
- Estoy bien, sólo estoy cansada -susurró, recostando su cabeza en la almohada y deslizando su cuerpo bajo las mantas.
- ¿Frío?
- Un poco, pero ya he entrado en calor -respondió como una autómata.
- Bien. Me alegro entonces. Ha valido la pena saber que estás bien -se levantó mientras hablaba y la observó un momento- siento haberte molestado. Buenas noches, Ginny, espero que puedas descansar.
- Igualmente -murmuró lo suficiente para que se le oyera. Él asintió y se alejó de su cama y de ella, ocultándose entre las sombras. Ginny tardó un rato en dormirse pero cuando lo logró, no pudo quitarse de la cabeza la visita de Kylan esa noche.
Un día, como era de esperar, Hermione fue llamada en secreto por McGonagall y por la noche, la joven se escabulló de los aposentos de Gryffindor para reunirse con ella.
- Gracias por venir, Hermione
- Buenas noches, directora -la saludó educadamente mientras cerraba la puerta y tomaba asiento.
- Buenas noches. ¿Nadie te ha visto o seguido?
- No, nadie, me he asegurado de ello
- Bien. Me he enterado de los últimos incidentes en la escuela. Al parecer Angelina está mejorando de su hipotermia, un buen susto sin duda. ¿Ginny está bien?
- Si, le dieron el alta hace unos días, no estuvo mucho tiempo bajo el agua.
- Eso es bueno.
- ¿Puedo preguntarle cómo se encuentra? le noto mala cara.
- Por favor, trátame de tu. Los formalismos ahora mismo, me irritan, pero tranquila no es por ti.
- Entendido
- ¿Hiciste lo que te pedí? -alzó la vista para mirarla con interés.
- Si, McGonagall. Conseguí averiguar lo que me pediste pero tengo muchas preguntas al respecto de ese tema.
- Depende de qué tipo sean
- Esas preguntas han surgido por mi investigación. Y ahora entiendo que me lo pidió porque está relacionado con toda esta situación de los licántropos y el pergamino.
- Ahora que lo dices a mi también me surgen muchas preguntas -interrumpió de repente la voz de Harry en la entrada del despacho. Ambas mujeres se giraron sorprendidas ante tal acción y el joven deslizó la capa de invisibilidad de su cuerpo, dejándose ver por las dos.
- Señor Potter
- Harry… -murmuró Hermione, sin saber muy bien que decir- ¿qué haces aquí?
- Te he seguido
- No debería estar aquí, señor Potter, está infringiendo las normas. Y más a estas horas de la noche.
- Siento haber entrado en su despacho de esa manera, directora McGonagall -se disculpó con sinceridad- pero dado que he estado oyendo su conversación, creo que tengo tanto derecho como Hermione a saber qué está pasando y qué nos ha estado ocultando.
- Tiene razón. Pero sigo estando bastante molesta con usted.
- Asumiré las consecuencias pero no pienso irme hasta saber qué ocurre y qué fue lo que le pidió a Hermione que investigara-.
La joven estaba estupefacta, no recordaba haber visto a Harry molesto o irritado por algo, tampoco le extrañaba porque le había ocultado la verdad. Respiró hondo y miró a McGonagall, incapaz de abrir la boca para no decir cualquier tontería. Ésta miró al chico con seriedad, luego se dirigió a Hermione y suspiró largamente.
- Tome asiento -le ofreció, señalando la silla al lado de su compañera.
- Gracias -aceptó la silla de buen grado.
- ¿Viniste solo?
- Si, estuve detrás de ella todo el tiempo. Solo la oí yo.
- No recuerdo haber sido tan silenciosa en toda mi vida. No sé como has podido oírme -habló por fin la castaña, observando a su amigo.
- El caso es que te oí, no hay mas detalles que dar -le devolvió la mirada, una mirada triste y decepcionada.
- Ahora mismo eso no es importante -los cortó McGonagall.
- McGonagall, no puedo hablar de esto si está Harry delante. Lo siento.
- ¿Estás hablando en serio? -alzó un poco la voz, mirándola con incredulidad.
- ¿Por qué no, Hermione?
- Tengo mis motivos… ¿le importa que lo hablemos en otro momento?
- Hermione, es muy importante, lo sabes ¿no?
- Lo entiendo pero… no puedo -tragó saliva lentamente, firme en su decisión y la directora asintió despacio, respetándola.
- Baja la voz, Harry. Son más de las doce de la noche -resopló la castaña, pisando fuertemente el suelo en un vago intento de controlar su mal genio.
- Responde a la pregunta -disminuyó el volumen a regañadientes.
- Creo que ya sabes la respuesta
- No me vengas con evasivas, Hermione, ni que no te conociera. Es mas, ahora no sé que pensar.
- Pues piensa lo que quieras
- Para, Hermione -la sujetó del brazo y la obligó a volverse, encarándolo- ¿por qué me has mentido?
- No sé a que te refieres
- Aquel día en la biblioteca, ¿recuerdas? me dijiste que estabas estudiando.
- Y era verdad
- No me contaste toda la verdad -replicó, bastante molesto.
- No podía hacerlo, se lo prometí a McGonagall.
- ¿Desde cuándo cumples ese tipo de promesas?
- Desde que Dumbledore me obsequió con el giratiempos, ¿por ejemplo? eso también te lo oculte.
- Fue lo último que me ocultaste, desde entonces siempre has sido muy sincera conmigo.
- Lo siento, Harry, pero no podía hacerlo, nadie lo sabe, así que no te mosquees por eso.
- Tengo tanto derecho como tú a saber lo que sea que estés ocultando con McGonagall, y si además tiene que ver con ese pergamino, mayor razón.
- Por tu culpa, has estropeado mi cita con ella de algo muy importante. Muchas gracias -le dio la espalda y prosiguió el camino.
- Oye, Hermione -la llamó, siguiendo sus pasos- ¿no podemos hablarlo?
- ¿Con el calentón que tienes encima? ahora estoy apagada o fuera de cobertura -masculló en un tono sarcástico.
- No me diste opciones -intentó excusarse. Ella lo ignoró y continuó la marcha, todavía quedaba un pequeño trecho hasta llegar al retrato de la Señora Gorda. Entonces una pequeña luz, proveniente de una varita, apareció a unos metros de ellos alertándolos de la proximidad de un profesor, pero Harry no le dio tiempo a reaccionar, la atrajo hacia su cuerpo rápidamente, se pegó lo mas que pudo a la pared mas cercana y cubrió ambos cuerpos con la capa de invisibilidad. Sin decirse palabra, los dos contuvieron el aliento y esperaron pacientemente a que la luz desapareciera de su vista y los pasos se alejaran por otro lado. Con el cuerpo temblando de frío y el corazón a mil por hora, Hermione fue consciente de la proximidad del cuerpo de Harry y un extraño calor penetró en su piel y en sus huesos, aliviando el temblor de sus miembros. Era el mismo calor que experimentó después del incidente del lago negro. Alzó la cabeza para buscar su rostro pero realmente no le hizo falta porque los ojos verdes de Harry ya la habían encontrado. Un nudo se formó en su garganta y se obligó a tragar saliva para desenredarlo.
- Aún no me has contado cómo me espiaste y me seguiste -susurró entrecortadamente.
- No me lo has preguntado. Y no te espiaba, estaba durmiendo de hecho -le aclaró en el mismo tono de susurro.
- Responde por favor. Es imposible que me oyeras, utilice un hechizo para asegurarme de ello -le pidió. El ojiverde se quedó pensativo. ¿Qué iba a decirle? ¿qué le había despertado su dulce y refrescante olor y que por eso se había levantado a ver que pasaba? no lo creería… ¿o si?
- Yo… -empezó pero su inseguridad atascó su lengua.
- Si me estás ocultando algo…
- No me pidas que te lo cuente cuando tú eres la primera que me ha mentido.
- No lo hice a propósito. Harry, me conoces… mejor que nadie -lo miró a los ojos intensamente- jamás haría algo así si no fuese necesario, y además me lo pidió la directora, no podía decirle que no. Ponte en mi lugar.
- Vale… te creo -respondió tras unos segundos, reflexionándolo- ¿me prometes que me lo contarás?
- Te lo prometo, pero no ahora, ¿de acuerdo?
- Si…
- ¿Y qué hay de ti?
- No vas a creerme… es cierto que no te oí.
- ¿Entonces? ¿de qué se trata?
- Llevo varios días, sintiéndome un poco extraño. No sé explicarlo… yo… no sé… -musitó, un poco confuso. ¿Confusión?, no, esa no era la palabra, en realidad estaba hipnotizado por el cálido brillo de sus ojos y le costaba pensar con claridad.
- Tranquilo, no tienes porque contarmelo ahora si no quieres -intentó ayudarlo pero lo cierto era que su rostro estaba mas cerca de lo que pensaba. Sus narices se rozaron sin pretenderlo y sus párpados se entrecerraron, buscando sus labios- Harry…
- Hermione… -susurró su nombre completamente fascinado. <<No hagas eso, te arrepentirás toda tu vida. Sabes que no está bien>>, <<Llevas deseándolo tanto tiempo que no debes desaprovechar esta oportunidad. La amas, no puedes reprimir tus sentimientos por mucho mas tiempo>>, <<¿Acaso quieres perder a Ron? ¿sabes el dolor que le causarás si se entera de que la has besado? es su novia>>. Sus labios se detuvieron a unos milímetros de los labios de la joven y tuvo que apoyarse en la pared para contenerse a duras penas, respiró hondo y alargó la distancia entre los dos.
- Lo siento… lo siento… -murmuró con el dolor punzándole profundamente el corazón. Apretó la mandíbula y se separó por completo de ella, descubriéndolos. Cogió la capa de invisibilidad y se alejó lo mas rápido que pudo, dejando a Hermione, confundida, perdida y con el corazón queriendo salírsele del pecho…
- Otra vez lo mismo este año -aportó Neville.
- Y en invierno -añadió Andrew. Los tres chicos observaron, desde uno de los pasillos exteriores del primer piso, la aglomeración de alumnos en el Patio de la Entrada que se agolpaba en una mesa de piedra. Dos chicos hacían un pulso y el que parecía estar ganando, era un joven de cabello corto y rubio, ancho, fuerte y con manos grandes.
- ¿Nunca se cansa de exhibir esos músculos? -resopló el pelirrojo.
- Y pensar que es de la casa Hufflepuff -negó con la cabeza Neville.
- Será inteligente e ingenioso pero desde luego, de músculos también destaca.
- Nadie le ha ganado en un pulso hasta ahora -hizo una mueca Andrew, metiéndose las manos en los bolsillos.
- ¡Vamos, vamos, vamos, vamos! -gritaba el gentío una y otra vez, animando a los rivales. El chico rubio lanzó un resoplido y acabó con un certero impulso hacia abajo, doblándole el codo a su rival en menos que canta un gallo. El otro muchacho se lamentó con una mueca y se marchó, mosqueado. El ganador alzó las manos en señal de agradecimiento a sus seguidores y sonrió, satisfecho y orgulloso de si mismo.
- ¡Eres el mejor, Walter!
- Mas fuerte que tú no hay nadie
- Gracias, gracias, ¿alguien mas que se atreva a echar un buen pulso conmigo? -animó, observando al público pero nadie dijo nada, ni se ofreció voluntario- ¿nadie? ¿seguro?.
En ese momento, Harry paseaba tranquilamente por la zona, ajeno a lo que le rodeaba, sumido en sus propios pensamientos. Creía que ni todos los medicamentos, pociones u otros métodos pudieran aliviar o hacer desaparecer todo el cacao mental que ahora estaba sufriendo.
- Oye, mira quién está ahí. ¿Por qué no llamas a Potter a ver si se atreve? será muy interesante -le susurró un colega a Walter.
- Mmm… ahora que lo dices si que me apetece probar al famoso Harry Potter. ¡Potter! ¡eh, Potter! -lo llamó. El joven mago aminoró el paso y se giró con el ceño fruncido por la llamada- ¿te importaría venir un momento?
- ¿Qué quieres?
- Vamos, ven a charlar un rato, quiero pedirte algo -lo persuadió. No tenia ninguna gana de ir pero ¿qué podía perder? no tenia nada mejor que hacer. Se rascó la nariz, incómodo y se aproximó al circulo de personas.
- Aquí me tienes, ¿qué quieres? -volvió a preguntar.
- ¿Has hecho un pulso alguna vez?
- No, Walter y la verdad es lo que menos me apetece ahora mismo -respondió con desdén, expresando su bajo estado de ánimo.
- Oh vamos, Potter, sólo por diversión. No estamos haciendo competición, tienes mi palabra.
- Pero ¿qué hace Harry con Walter? -comentó Ron, sorprendido al ver a su amigo allí.
- Apuesto a que Walter le ha pegado una trola -farfulló Neville.
- Le va a obligar a hacer el pulso con él, seguro -afirmó Andrew.
- Vamos, chicos. No puedo quedarme de brazos cruzados -palpó el hombro de Neville y se dispuso a bajar las escaleras a buscar a su amigo.
- Walter, mira no estoy de humor para hacer pulsos contigo. Ambos sabemos que vas a ganarme.
- Puede, pero es que resulta que nunca he realizado pulsos con el tan popular Harry Potter y quiero saber lo que se siente.
- No soy nadie especial, Walter, créeme -dijo con voz cansada.
- Bueno, si eso es así, ¿qué mas te da concederme este capricho? -comentó astuta e inteligentemente- te sientas, haces el pulso conmigo, gano y se acabó. Es así de simple. ¿Qué puedes perder?-.
La seria mirada de Harry escrutó al joven durante unos largos segundos. Quizás le vendría bien desahogarse, llevaba días que no sabia cómo actuar, qué sentir, qué decir. Puede que Walter tenia razón, ¿qué podía perder?. Sin contestar, se sentó en la roca que había como asiento, frente a él y Walter esbozó una sonrisa de triunfo ante su acción. Ambos jóvenes posicionaron sus codos en la mesa de piedra y juntaron las palmas de sus manos, preparadas para el pulso y establecieron contacto visual, concentrados: Harry, serio y Walter, seguro de si mismo.
- 3, 2, 1… ¡ya! -gritó uno haciendo la cuenta atrás. En ese momento Ron, Neville y Andrew se mezclaron entre el gentío, justo cuando Walter y Harry ejercían presión y fuerza con sus antebrazos para derribar al otro. Pero enseguida, el ambiente se tensó mas de la cuenta, algo no iba bien, Walter era incapaz de mover el codo de Harry y éste no podía mas que sorprenderse de que pudiera resistir su fuerza. Observó cómo los músculos de su antebrazo y su mano se contraían a la perfección y soportaban casi sin esfuerzo todo el peso que Walter estaba aportando. Definitivamente aquello era surrealista.
- ¿Estáis viendo lo mismo que yo? -exclamó Ron sorprendido.
- Harry está aguantando increíblemente bien ese pulso. Pero ¿qué habrá comido ese muchacho? -se rió Andrew a carcajadas.
- Conozco a Harry. No es débil pero jamás ha hecho un pulso en su vida, no sé de dónde habrá sacado esa resistencia -confesó Ron, sin poder apartar la mirada de aquel espectáculo.
Era difícil describir las muchas emociones que Walter estaba experimentando en aquel momento que tan cerca estaba de humillarlo. Por cada avance que movía el brazo de Potter, ese avance se acortaba por el contraataque de él, era algo impensable. Perfectamente podía superar su masa muscular en diez o quince kilos, no entendía cómo podía resistir tanto y al parecer, Harry le leyó el pensamiento. Cansado de estar a la defensiva y así acabar con aquello, tensó levemente las facciones de su rostro y aplicó la nueva fuerza que estaba descubriendo para doblar el codo de Walter y rematarlo de una vez. El público, ya de por si enloquecido, vitoreó aún mas fuerte ante la gran sorpresa de aquel día, Harry Potter había ganado al imbatible Walter. Palmearon su hombro, felicitándolo por su victoria, incluso sus amigos se acercaron a él.
- Has estado increíble, Harry. Jamás imaginé ver tu primer pulso y que lo ganaras.
- Si, Harry, ¿de dónde sacas esos bíceps? yo quiero unos -bromeó Andrew.
- Tengo que salir de aquí -balbuceó el joven, sumido en una especie de shock por lo sucedido. Trastabilló entre la gente, abriéndose paso al principio pero luego salió a escape, huyendo de ese lugar. No supo cómo pero logró llegar a la habitación de los chicos, jadeando y se encerró en el baño. El lavamanos fue su salvavidas para su tembloroso cuerpo y en segundos, sintió un calor asfixiante y tuvo que desvestirse con urgencia hasta descubrir su torso. El espejo del baño reflejó su cuerpo, llamando su atención y asombrado, contempló su imagen. Todos sus músculos estaban perfectamente definidos, finas lineas marcaban cada brazo, hombro, pectoral, oblicuo y abdominal como si estuviera calculado al milímetro a propósito. Fascinado, paseó sus manos por sus brazos, notando la firmeza, la calidez y la suavidad de su piel y sus músculos y también observó sus propias palmas. ¿Qué le pasaba? ¿qué había pasado con su cuerpo? no se reconocía en el espejo, parecía otra persona, ¿podría ser por esa mordida?. La buscó en su reflejo y ahí estaba, una cicatriz fea que ocupaba casi todo su cuello. Menos mal que la ropa de invierno la ocultaba sino tendría muchos problemas, aún se preguntaba por qué no contaba la verdad a sus amigos, el por qué no les había dicho que un licántropo le había mordido aquella noche. No había querido darle importancia pero viendo los cambios que estaba sufriendo, empezaba a preocuparse. Tardó en salir y cuando lo hizo, su cama fue el refugio que tanto necesitaba para no pensar.
- Muy bien, ya me vas contando todo y con detalle
- Ron, no empieces -le pidió Harry, cansado y con la mirada perdida en el techo.
- Harry, por favor. Tienes mucho que contar, incluyendo lo que pasó en la cena. Saliste como una bala como esta mañana.
- No me sentó bien la comida, ¿contento?
- No, que va, sabes que no.
- Ron -se quejó, rodando los ojos y cambiando de postura en la cama, sintiéndose incómodo.
- De Ron nada, soy tu mejor amigo y debes contarmelo todo -aterrizó en su cama de repente, sobresaltando al colchón y al propio Harry.
- No voy a deshacerme de ti, ¿verdad?
- Verdad -se burló con una sonrisa- vamos, cuéntamelo.
- No lo sé, Ron -confesó, siendo sincero.
- ¿Qué no lo sabes? eso no es una respuesta.
- Pues es la verdad. No sé cómo he ganado a Walter, es la verdad.
- Si tú no lo sabes, ¿cómo quieres que lo sepa yo?
- ¡No lo sé, Ron, no lo sé -se incorporó, tirando a su amigo de espaldas en la cama- no tengo ni idea. Llevo días sin saber qué hacer realmente, cómo actuar, no tengo ganas de nada. ¡En estos momentos, me encantaría ser un avestruz, enterrar mi cara en el suelo y no salir jamás!
- Vale, vale, tranquilo -colocó la mano por delante de él para que entendiera que se serenara- no pasa nada, Harry, tranquilo. ¿Por qué no… te sientas bien y hablamos?
- No hay de qué hablar, Ron. No puedo darte respuestas cuando yo ni siquiera las tengo. Le gané a Walter y ya está, no me importa cómo. Y lo de la cena, ya te lo dije, fue algo que me sentó mal.
- Pues quien lo diría, nunca te había visto comer con tanto ímpetu y apetito como hoy.
- Un mal día tal vez
- Tal vez… -asintió, pensativo- bueno, creo que no te daré mas la lata por hoy. Te dejaré descansar.
- Gracias. Es todo un detalle -usó el sarcasmo mientras se tumbaba en la cama.
- Anda, bribón -le revolvió el pelo y se levantó de un salto para ir a su cama- buenas noches, campeón.
- Buenas noches -le deseó con la mano mientras se giraba de cara hacia la ventana y cerraba los ojos.
Aquella noche, Christian y Kylan abandonaron la escuela en silencio y se internaron en el bosque. No hubo intercambio de palabras, sólo se dedicaron a correr a toda velocidad hasta llegar a las profundidades de su guarida.
<<Habéis venido mas temprano de lo que esperaba>>
<<Mi señor, tenemos algo que contarle, algo que le interesará muchísimo>>
<<Habla, Christian>>
<<McGonagall ha regresado después de estar semanas sin aparecer. Y hemos notado algo extraño en el comportamiento de Harry Potter>>
<<¿Qué me puede interesar ese insignificante mago?>>
<<Lo he estado observando últimamente, mi señor -se adelantó Kylan con respeto- hubo un accidente en la escuela, una chica estaba ahogándose en el lago negro y nadie la oyó excepto él. Y el otro día, vi cómo un chico lo retaba a un pulso y ganaba sin ninguna dificultad>>
<<¿Qué estás intentando decirme, Kylan?, no estoy para juegos>>
<< Mi señor, no puedo afirmarlo con seguridad. Pero algo ocurrió en aquella emboscada para robar el pergamino. Recuerde que dos de nuestros compañeros murieron en el intento>>
<< Lo que Kylan intenta decir es que es posible que haya sido… mordido>> -concluyó Christian con cierto tintineo en su voz-. El Macho Alfa gruñó gravemente en la oscuridad y un ligero vaho surgió de sus fosas nasales.
<<¿En algún momento viste su posible cicatriz de mordida, Kylan?>>
<<No, mi señor. Pero es porque siempre está abrigado debido a las bajas temperaturas>>
<<Si de verdad hubiese sido mordido, nuestros genes ya deberían estar en su cuerpo y sufriendo los cambios. Y un cambio, como ya sabéis, es la elevada temperatura corporal. Ciertamente lo que me decís tiene sentido, puede que esté ocultando algo y además esta noche será luna llena>>
<<Si se diera el caso de que hoy se convirtiera en licántropo… ¿qué hacemos con él? es un novato en esto, en cuanto escuché los aullidos, se acercará sin poderlo evitar>>
<<La conversión de Harry Potter en licántropo no es mi problema ni es mi objetivo, fue una equivocación. A mi solo me importa una cosa. Kylan, tú vuelve a la escuela, Christian, tú quedate aquí, te necesitaré para controlar a los licántropos mas nuevos. ¿Me habéis entendido?>>
<<Si, mi señor>>
- Harry… -murmuró la voz adormilada de Ron en sueños- Harry, ¿estás ahí? ¿pasa algo? mmm…-.
Harry quiso responder, llamarlo, pedirle ayuda pero eran tales los jadeos y el esfuerzo de sus pulmones por respirar que su voz no obedecía a sus ordenes. Se encogió sobre si mismo mientras cada parte de su cuerpo sufría un espasmo, una brusca convulsión o alguna especie de rotura o algo parecido que embotaba su mente y no le dejaba pensar. Un ligero vello apareció en su espalda, cubriendo cada palmo de su piel y su densidad fue aumentando. Entonces, la luz plateada de la luna se filtró por la ventana y lentamente se deslizó por el suelo de la habitación, aproximándose a él. Las venas de su cuello se definieron, su mandíbula se resintió queriendo alargarse, sus manos se estiraron y algo afilado surgió bajo su piel y cuando la luz iluminó su rostro y él se giró bruscamente hacia ella, sus ojos verdes se dilataron salvajemente. Sin control, se incorporó y con un gemido, chocó su cuerpo contra la ventana, rompiéndola en mil pedazos y despertando a todos los chicos de la habitación.
- ¿Qué… qué ha pasado? ¿qué ocurre? -se levantó, sobresaltado, un adormilado Ron.
- ¿Qué ha sido eso? -comentó Neville.
- ¡Eh, chicos! ¡mirad eso! -señaló Andrew, ya levantado, señalando la ventana rota.
- Pero ¿qué diantres…? oye… ¿y Harry? -preguntó, muy preocupado de repente, observando la cama vacía de su amigo- ¿dónde está?
Andrew se asomó a la ventana con cuidado, la altura desde la torre hacia abajo podía ser mortal pero supo distinguir algo moviéndose entre la oscuridad. Ron se asomó también y la ira lo dominó en segundos.
- Es ese monstruo, el mismo que nos atacó la otra vez, un licántropo. Harry está en peligro. ¡Vamos!
empiezo jejeje...
ResponderEliminar:O!! Licantropotter!!! vaya transformación. Me estaba quemando. Ya tenia ganas de que ocurriese. Me lo olía jejeje... que pasada.
ResponderEliminarY una cosilla... No se puede ser así. A mi me dejan sin un beso así y me da algo!!
Capitulazo!! esperando el próximo. Bravísimo. Que arte tienes para escribir!!
Querida compañera y amiga, he de elogiarte por lo bien que escribes y redactas.
ResponderEliminarMe ha encantado la parte de Kylan y Ginny, son una pareja maravillosa y es intrigante ver cómo va evolucionando su relación jejejeje.
Por favor, sigue escribiendo así de bien y no lo dejes por nada del mundo :)
¡¡Ánimo!! ;)