domingo, 2 de junio de 2013

Decisiones



CAPITULO XVI

Decisiones





Al llegar a la enfermería, Irene y un chico los recibieron de inmediato. 
- Necesita entrar en calor -le informó a la chica mientras le entregaba a Hermione al chico. 
- Nos ocuparemos de ella -lo tranquilizó- ¿tú estás bien?
- Preocúpate de ella, por favor. Yo estoy bien 
- Pero, ¿y esa mordida? -señaló la cicatriz que se apreciaba entre su hombro y su cuello. Harry ya estaba preparado para la respuesta de los presentes cuando los miró por encima del hombro: Ginny se llevó una mano a la boca ahogando su exclamación, Luna medio sonrió como si ya supiera la verdad aunque su mirada era de tristeza, Ron apretó la mandíbula, George y Andrew murmuraron entre ellos sin dejar de mirar la mordida, Katie se mordió las uñas, nerviosa… y McGonagall parecía un poema escrito con todas sus rimas. 
- Harry… -murmuró Hermione entonces aún en brazos del enfermero. 
- Por favor, llévesela -le rogó, tragando saliva con esfuerzo. Irene asintió sin entender muy bien la situación y se retiró junto con su compañero. 
- ¡¿En qué estabas pensando, Harry James Potter?! -exclamó una acalorada Ginny, rompiendo el incómodo silencio. 
- Estás completamente loco -la ayudó Ron.
- Loco de atar -añadió George de brazos cruzados. 
- No es exactamente el recibimiento que esperaba después de haber estado siete horas desaparecido, pero supongo que me lo merezco. 
- Señor Potter, esto no es un juego. ¿Tiene idea de lo que ha causado con su silencio? -habló entonces McGonagall con voz sombría. 
- Creo que por mucho que me lo imagine, directora, la respuesta es no. Pero reconozco mi error. 
- Eso no basta
- Estoy vivo, ¿no? -le hizo ver. Su apariencia no era la mejor, pero estaba ileso, sólo su olor y la suciedad de su cuerpo era desagradable. 
- Harry tiene razón, McGonagall -susurró Luna, en defensa de su amigo- ésa era nuestra preocupación, saber que estaba vivo. 
- Es cierto, señorita Lovegood, pero ahora tenemos una preocupación aún mayor, mucho mayor. Ya tendremos una conversación usted y yo, señor Potter. 
- No tengo ningún problema. Ahora si me disculpan, necesito una buena ducha -se abrió paso entre ellos y desapareció de la enfermería. 

Un par de horas después, Hermione ya estaba totalmente recuperada, acostada en la cama con una cerveza de mantequilla caliente y bien abrigada bajo un albornoz de lana y dos mantas. Sus amigos estaban con ella formando un circulo, excepto uno, Harry. 
Ron estaba sentado a su lado acariciando su brazo con delicadeza, había olvidado por completo el incidente en la sala común de Gryffindor para centrarse en el estado de su novia. 
- ¿Seguro que estás bien? -preguntó de nuevo, por quinta vez en lo que llevaba de tiempo. 
- Si, cariño, estoy bien -replicó, riéndose involuntariamente- no seas pesado, es imposible que el frío entre aquí
- Cuando bromeas así es que estás bien de verdad -se tranquilizó el pelirrojo con una sonrisa. 
- Amiga, lo que nos hiciste no estuvo bien
- Lo siento, Ginny, debía hacerlo. 
- Creo que deber no es la palabra correcta 
- Da igual, eso ya no es importante.
- Es cierto, estamos todos juntos -sonrió Luna de buen humor. 
- Aún sigo preguntándome por qué Harry no nos contó la verdad -objetó Neville. 
- Ponte en su lugar, Neville. Si te muerde un licántropo, ¿qué es lo que harías? -replicó la castaña. 
- Posiblemente me desmayaría y al día siguiente no recordaría nada -reconoció el joven- pero eso no lo excusa. 
- Bueno, chicos, lo hecho, hecho está. Ahora debemos centrarnos en ayudar a Harry. 
- ¿Cómo es? -interrumpió George. 
- ¿Quién? 
- Harry de licántropo. No me imagino a Potter transformado en una bestia enorme de esas. 
- ¡No es una bestia! -exclamó Hermione ofendida.
- Vale, vale, tranquila, pero responde a la pregunta. 
- Pues… es diferente a los licántropos que nos atacaron anoche. Es como un lobo común sólo que dos o tres veces mas grande y de un color negro tan oscuro como la noche. 
- ¿En serio? ¡qué emocionante! -se entusiasmó. 
- George, no tiene gracia -lo riñó Ginny. 
- No he dicho que tenga gracia, pero tiene que ser súper guay ser un lobo o un tigre o cualquier otro animal chulo -bromeó con la lengua fuera. 
- Tener hermanos para esto -farfulló la pelirroja y Hermione rodó los ojos antes de darle un sorbo a la cerveza. Con ternura, su novio depositó un suave beso en su codo y otro en su sien. Desde la entrada, sin que los demás se percatasen, estaba Harry apoyado en el marco de la puerta y con las manos en los bolsillos, duchado y fresco como una lechuga. Su mirada era triste y nostálgica, estaba aliviado porque Hermione estaba bien pero cuando observó el trato de Ron hacia ella, el dolor volvió a apuñalar su corazón, golpeándolo fuertemente para devolverlo a la realidad. Hermione era inalcanzable para él, estaba ocupada y eso no iba a cambiar, tenia que acabar con ello, debía renunciar a ella si quería que fuera feliz, no podía seguir exponiendo su corazón porque sólo causaría mucho mas daño. La vio sonreír y reír y parecía que el mismo sol brillaba en toda ella, en su precioso cabello rubio, en sus cálidos ojos castaños, en su delicado rostro, en su hermosa sonrisa… por lo menos tenia la amarga satisfacción de poder ser su amigo, era mejor eso que nada… ¿no?. Cerró los ojos con una triste sonrisa y se alejó de la habitación. Sin embargo, Ginny se percató de alguien que se movía y al alzar la cabeza, vio el pelo negro de Harry desaparecer por la puerta. 
- Chicos, ahora vuelvo -les avisó, yéndose sin mirarlos. Nadie le preguntó y siguió al ojiverde.


El joven ya estaba en el exterior en minutos y paseaba por el Patio de la Entrada, rodeando el castillo. Necesitaba despejarse, dejar la mente en blanco… y en el caso mas extremo e imposible, olvidar a Hermione. <<Sabes que eso no podrá ser>>; <<Ese amor te está matando por dentro. Tiene que desaparecer>>; <<Tu corazón la eligió a ella. ¿Podrás vivir sin ella?>>. Una lágrima cayó de sus ojos y un nudo se formó en su garganta, provocando que su pecho convulsionara por la falta de aliento. 
- Harry -susurró la voz de Ginny en sus oídos. Su nariz captó ese olor a fresias que tanto reconocía, con mas intensidad que de costumbre y rápidamente, se limpió la lágrima antes de virarse hacia ella. 
- Ginny… ¿qué haces aquí? -le preguntó, intentando disimular. 
- Eso te iba a preguntar yo -se acercó con prudencia a él- ¿por qué no estás con nosotros? vi cómo te alejabas. 
- No queria molestar… -musitó, desviando la mirada- y queria tomar el aire. 
- ¿Tomar el aire? -se extrañó. ¿Había estado toda la noche fuera, convertido en lobo y necesitaba tomar el aire?- Harry, ¿qué ocurre? 
- Nada -negó, caminando de nuevo- de verdad. 
- Podrás mentirle a Ron y a los demás, pero a mi no-. Él sonrió débilmente, esa frase le sonaba. Parecía que las dos mujeres mas importantes de su vida lo conocían demasiado bien como para captar sus mentiras. 
- ¿Y qué pasa si te miento? 
- Pues que no me pienso ir de aquí hasta saber qué te pasa 
- Por favor, Ginny… no quiero hablar de ello 
- Es Hermione, ¿verdad? -adivinó sin necesidad de hablar- es por ella que estás así.
- Por favor… -rogó, dejando caer su cuerpo en un banco de madera y ocultando su rostro en las manos.
- Harry… -murmuró la joven, sentándose a su lado con el corazón encogido por su estado. 
- Ya no sé qué hacer… no sé qué hacer… -dijo entrecortadamente como si estuviera llorando.
- Cuéntamelo
- Por favor, Ginny, no me pidas eso. Ya suficiente daño te he hecho como para que trates de ser amable conmigo y quieras escuchar mis penas y mi sufrimiento. 
- Sigo siendo tu amiga y no puedo verte de esa manera, Harry -acarició su pelo con suavidad. 
- Eres demasiado buena conmigo 
- Intento ponerme en tu lugar. Yo también lo pasaría mal si estuviera como tú. Amar a una persona que crees que no te corresponde. 
- ¿Qué creo? -la miró entonces. 
- Si, que crees. Hermione también te ama -le confesó suavemente, como si fuera obvio- sólo que no se ha dado cuenta, y si lo sabe, no quiere aceptarlo. 
- No bromees con eso, Ginny
- ¿De verdad crees que te mentiría, Harry? -lo miró seriamente. 
- No… pero no sé si dices la verdad. Ella está con Ron
- ¿Sabes lo que hizo anoche? Convirtió a Ron en piedra para que cerrara su bocaza, se escabulló de la sala común de Gryffindor, infringiendo las normas de McGonagall, burló a los guardianes vivientes y se recorrió medio Bosque Prohibido por ti. 
- ¿De verdad Hermione hizo todo eso? -alzó una ceja sorprendido. 
- El hechizo tardó una hora en desaparecer. Puso todo su empeño en que Ron no se moviera, lo cual fue de lo mas acertado y excelente . Ron estaba histérico y sacó la fiera que Hermione llevaba dentro, tenias que haberla visto.
- Sólo soy su mejor amigo, Ginny. 
- Yo también soy tu mejor amiga y sin embargo, no actué como lo hizo Hermione y no porque te quiera menos -razonó la pelirroja- Harry, Hermione te ama, mucho mas de lo que ella está dispuesta a admitir pero tiene miedo, el mismo miedo que tienes tú de perderla y de hacer daño a Ron. 
- ¿Por qué intentas ayudarme? 
- Porque si tuviera que elegir entre mi hermano y tú, te elegiría a ti. Lo siento por mi hermano, es buen chico pero no se merece a Hermione, no es la clase de mujer para él, tiene carácter pero son tan diferentes que ambos no llegarían a ser felices. Y además… tú has estado con ella en momentos que Ron no ha estado, no solo te mereces su amistad sino también su amor, y viceversa -le habló con cariño y comprensión- sé que sufres por Hermione, lo veo en tus ojos, la amas de verdad y con todas tus fuerzas y eso es algo admirable, te da igual que esté con otro hombre y renunciarías a ella si sabes que eso la hará feliz, pero lo cierto es que si lo haces, ella no será feliz, ni Ron, ni tú, ni nadie. No renuncies a ella, tarde o temprano, ella se dará cuenta de sus sentimientos y Ron tendrá que aceptarlo. 
- Veo que Hermione no es la única que me conoce bien -medio sonrió el chico, conmovido. 
- Te conozco lo suficiente -se limitó a decir.
- Agradezco tus palabras, Ginny, de verdad. Eres una mujer increíble, y sé que encontraras el amor en un hombre que te merezca. Lamento no haber sido ese hombre, pero estoy seguro de que está por ahí en alguna parte.
- No lo lamentes, Harry, lo que tuvo que pasar, pasó y yo he tenido que aceptarlo. Pero quiero que seas feliz, quiero que ambos seáis felices. No dejes de luchar por ella, no sé que piensas hacer pero no renuncies a ella, te lo digo de verdad. 
- Me lo he llegado a plantear… -admitió con un suspiro- es que no tienes idea de…
- Tranquilo -susurró, rozando su mano- no lo entiendo del todo, pero comprendo tu dolor. Y me tienes aquí para lo que sea, ¿si? 
- Gracias, Ginny, muchas gracias de verdad. Me siento mejor -tomó su mano con delicadeza y besó sus nudillos cariñosamente. 

A una prudente distancia, unos ojos azules observaba aquella escena y una extraña sensación lo comió por dentro, obligándose a respirar hondo para controlar sus impulsos. ¿Cuándo iba a aprender la lección? creía que nunca, pero ésta vez no había podido resistirlo y encima por partida doble, ver a Ginny y vigilar de cerca a Harry Potter, el accidente convertido en uno de los suyos, bueno… casi. 
- ¿Qué haces aquí? -susurró la voz fría de Christian tras sus espaldas.
- Por Dios, Christian, avisa antes de aparecer de la nada -se mosqueó el joven, reteniendo el sobresalto. 
- Deberías estar atento -le dijo con seriedad. 
- Potter está ahí mismo, lo estoy vigilando. 
- Bien, eso le alegrará la vida al jefe. 
- Muy gracioso
- Se está convirtiendo en una amenaza. Anoche fue un desastre
- Podría haber sido peor, ¿no crees?
- Como siempre, tienes razón -masculló con un leve gruñido.
- ¿Qué vamos a hacer con él? 
- Hay algo que no encaja en su condición como licántropo 
- ¿Su forma? ¿su resistencia a la llamada de los suyos? ¿su fuerza tan desarrollada para ser novato? ¿me dejo algo? -ironizó, mirándolo a los ojos. 
- Parece mas inteligente de lo que parece y eso me molesta cantidad. 
- ¿Desde cuándo te importa un novato de nuestra clase? 
- Desde que Potter sobrepasó la frontera, Kylan.
- Creo que deberíamos centrarnos mas en el plan que tiene nuestro jefe que en Potter. 
- Deberíamos pero como esto se enrede más de la cuenta, la culpa será tuya. 
- Tenia entendido que estábamos juntos en esto
- Perdona, había olvidado que formamos un dúo
- Gracias, es un detalle por tu parte
- En cualquier caso, esta noche volveremos a la guarida. El plan empezará a ejecutarse dentro de tres días.
- Allí estaré -murmuró, como si no tuviera otra opción, Christian le dio la espalda pero antes de alejarse, desvió su mirada hacia él.
- Otra cosa, Kylan
- Dime
- No te distraigas -le aconsejó en forma de advertencia y se alejó. Kylan vio cómo se iba y suspiró largamente, apretó los puños con impotencia y resignación y observó por último a esa hermosa pelirroja y abandonó su posición en silencio. 



- Ya estoy aquí, McGonagall -le avisó el ojiverde, tomando asiento frente a ella. 
- ¿Por qué? -inquirió, sin irse por las ramas. 
- No tengo respuesta para eso. Al menos no una coherente que explique mi actitud.
- ¿Te das cuenta de lo que has provocado? ¿lo que has causado? -lo miró, olvidando los formalismos con él. 
- No, no lo sé, pero estoy dispuesto a asumir las consecuencias de mi silencio 
- No se trata de asumir o no, Harry, se trata de que todos estamos en una situación bastante critica. 
- Bueno… ilústreme -se cruzó de brazos, serio y firme- no sé de que situación critica me está hablando. Lo único que sabemos es que una banda de licántropos le ha robado un pergamino que puede contener el poder de ser inmune a la magia y además, le encargó a Hermione investigar algo que aún no sabemos. 
- ¿Eso no te parece suficientemente critico? 
- Lo sería si contara mas detalles. Ha pasado más de un mes desde que esos licántropos nos robaron y no se han movido, lo único que han conseguido es convertirme a mi en un lobo enorme, ¿entiende? 
- ¿Y si tú formas parte del plan, Harry? 
- ¿Y si fui un accidente? -rebatió con otra pregunta al tiempo que se incorporaba- hay muchas preguntas sin respuesta y si usted sólo me ha llamado para echarme en cara mi imprudencia, quizás debería plantearse sus propios actos y dejar que solucione esto a mi manera, como siempre he hecho. ¿No le parece?
- Estás cometiendo un grave error, Harry.
- Mi error fue creer que podía confiar en usted -susurró, respirando profundamente- buenas tardes, directora McGonagall. 
- ¡Todo depende de cada paso que demos, Harry! mi único error es protegeros. 
- ¿Con mentiras? -se detuvo en la entrada un momento para mirarla- usted debería saber el daño que puede causar una mentira. Y su error no ha sido sólo mentirnos, sino también creer que no podemos afrontar este problema. ¿Lo ha olvidado?-. La puerta se cerró cuando él salió y el silencio gobernó el despacho, las manos le temblaban y cerró los ojos con fuerza. 
- Aunque me cueste admitirlo… tiene razón -musitó tras varios minutos de reflexión. 


En la enfermería, Ron pidió si no les importaba dejarlos solos para hablar y sin problemas, los chicos salieron de la habitación. Él acaricio la mano de su novia antes de mirarla. 
- ¿Quieres hablar de lo que pasó en la sala común? -adivinó Hermione con absoluta facilidad. 
- Puede… o simplemente me apetecía estar contigo un rato. No recuerdo la última vez que estuvimos solos para estar juntos. 
- Cierto -asintió ella sin mucho interés. 
- Pero ya que sacaste el tema…
- Lo siento
- No, lo siento yo. Creo que me pasé de la raya. 
- En realidad demasiado, pero dejémoslo ahí 
- Toda aquella situación me tenia histérico, me hervía la sangre saber que Harry estaba en peligro y que nosotros no pudiéramos hacer nada, o no nos dejaran mejor dicho. Y cuando te escapaste, fue el colmo. 
- Era mi deber -medio mintió, medio dijo la verdad. 
- Lo sé, cariño y no te culpo por ello. También es tu amigo -sonrió suavemente. 
- Si… 
- Te echaba de menos ¿sabes?, últimamente no has estado conmigo y más con Harry y… 
- Ron… no pienses cosas raras ¿vale? 
- No, quiero sincerarme contigo, llegué a pensar que algo extraño sucedía como aquella vez cuando buscábamos los Horrocruxes, pero tú no me harías daño de esa manera, ¿verdad? -la miró a los ojos, enamorado. Hermione tragó saliva, cada vez le resultaba mas duro ver ese rostro con pecas, ese cabello rojo y esos ojos azules y no, los ojos verdes esmeralda de Harry, su sedoso pelo negro, sus gafas y su sonrisa. Pero ¿en qué diantres pensaba? estaba entre la espada y la pared. 
- No, Ron, por supuesto que no -esbozó una débil sonrisa.
- ¿Tú me quieres? 
- Si -rozó su mejilla con los dedos. <<pero no lo amo>>, añadió su corazón por ella. En estos meses, no le había contado absolutamente nada de sus encuentros con Harry, ni ese casi beso que pudo suceder al lado de la entrada a las habitaciones, ni lo sucedido la noche anterior, absolutamente nada… se sentía tan mal… pero la frecuencia con la que Harry aparecía en sus sueños y en sus pensamientos era de una intensidad apabullante y si a estas alturas, creía que podía negar algo… estaba totalmente perdida, pero no estaba bien. Los labios de Ron la sacaron de su mente y la devolvieron a la cruda realidad, no sintió nada, nada de amor por él, sólo un cariño fraternal, ¿cuánto hacia que sus sentimientos por Ron habían cambiado tanto?, no se separó y dejó que la besara, era suave y tierno pero no era Harry y se sentía demasiado culpable como para imaginar que él podía serlo. 
- Te quiero, preciosa -susurró Ron, apoyando la cabeza en su hombro con una sonrisa. Ella no respondió pero dejó que se acomodara y sus dedos le hicieron cosquillas en su mentón para distraerlo. 


Como tercera noche consecutiva, Kylan se escabulló de la escuela, Christian ya se le había adelantado, era mucho mas madrugador que él. Abrió el escudo mágico que protegía el castillo sin ser detectado y lo volvió a cerrar, se ajustó bien la chaqueta y entró en el Bosque Prohibido. Se reunió con él, ya transformado en un licántropo negro azulado con mechas plateadas. 
<<Deberías estar transformado>>
- Me gusta estirar las piernas -se encogió de hombros, situándose a su lado. La diferencia de tamaños era notable. 
<<Bien, entonces intenta seguirme>> -se mofó de él, antes de echar a correr en una décima de segundo. Kylan se rió de buen grado sin moverse. 
- Nunca aprenderás, Christian -negó con la cabeza y se abandonó de buena gana a su lado lobuno. Su tamaño aumentó cuatro veces, sus manos y sus piernas se convirtieron en garras y su rostro se alargó en unas enormes y temibles fauces, al mismo tiempo que era cubierto por un denso pelaje del blanco mas puro. 
<<Hasta para transformarte eres lento con ganas>>
<<No juegues con fuego>> -le advirtió, impulsándose con sus fuertes patas traseras. En cuestión de minutos ya había acortado toda distancia que Christian hubiese avanzado y se colocó a su lado. 
<<Posees la suerte del principiante>>
<<Christian, cuéntaselo a otro>> -se burló, adelantándolo. 
La reunión convocada no duró mucho y tampoco hacia falta, el Macho Alfa dio las instrucciones necesarias para el siguiente paso, no seria fácil pero como Christian y él eran los infiltrados en la escuela, seria mas fácil ejecutar el plan. A las dos de la mañana, ya estaban los dos en las mazmorras de Slytherin. 








2 comentarios:

  1. Anónimo14:20

    Era obvio que le iban a pillar. Con ese cacho mordida y medio desnudo, como pa no verlo.
    Ginny ha estado genial. Que fuerte es por cierto. Y por ahí el señorito Kylan observándola y a Harry tb... qué estarán tramando los licántropos?... Y por favor, que ganas de que Ron se de cuenta ya. Parece tonto.......parece.....
    Va a ser peor si sigue conteniendo y permitiendo besos y caricias de Ron. Se van a hacer daño.

    Por lo demás en general, muy bueno todo. Espero el próximo. A ver que ocurre!!... :D

    ResponderEliminar
  2. Carly2:04

    Hummmm me causa curiosidad lo que traman los licantropos mmmm...
    Por otro lado que fortaleza posee Ginny para ver a su amado llorando por SU MEJOR AMIGA y que aun asi le de consejos, que mal que Kylan y ella no se den cuanta de que se quieren al igual que Harry y Hermione
    Esta ESTUPENDO espero el proximo ya quiero saber que pasa!!

    ResponderEliminar