CAPITULO XVIII
La prueba
El último rayo de sol resplandeció tenuemente en las montañas justo antes de que se ocultara detrás de ellas, finalizando su turno y ofreciendo su puesto a su compañera, la luna, posteriormente. Eran las nueve de la noche pero la luna todavía tardaría un poco en salir. La gélida brisa agitó los arboles y la sombra de la noche empezó a cubrir el extenso paisaje de las montañas, los arboles y los ríos. De pronto, un haz de luz semejante al brillo de una estrella rompió la oscuridad y varias figuras emergieron del resplandor con agilidad antes de que volvieran a ser tragados por la noche. Se movilizaron rápidamente por el entorno durante un largo rato hasta que otra sombra con forma humana los esperaba, sentado en una roca a pocos metros de unas ruinas de piedra y una estructura semejante a un vestíbulo que podía servir de asilo. Las sombras de la noche no tardaron en fracasar, intentando ocultar las formas de los recién llegados por lo que la manada de licántropos quedaron a la vista del humano. Era Kylan. Con un gesto, les indicó el camino y con Christian a la cabeza, se internaron en las ruinas. Kylan se quedo en la entrada, en guardia, por si acaso alguien había osado seguirlos, algo que dudaba pero era mejor ser precavido.
Christian cargó con la prisionera hacia el vestíbulo en ruinas y entró por un arco de piedra que aún se mantenía en pie. Lo guiaron hasta una especie de prisión con barrotes de hierro y arrojó a la chica, sin delicadeza ninguna, hacia el interior. Por fortuna, el suelo estaba lleno de paja y tierra y su cuerpo no sufrió muchos daños.
<<Dulces sueños, princesa>>, le deseó sin emoción en su voz y con un timbre de ironía en sus palabras. Dos licántropos custodiaron la entrada por precaución y él abandono aquel lugar hacia el exterior, al mismo tiempo que su cuerpo cambiaba y adquiría su característica forma humana. Chasqueó la lengua y movió el cuello, adaptándose a su cuerpo, se acercó a Kylan que se giró al sentirlo.
- ¿Todo bien?
- Todo bien, hemos tenido algunas bajas pero no son tan graves.
- Lo sé. Me alivia mas saber que el plan ha salido como esperábamos y que no nos han seguido.
- Hemos sido rápidos -asintió, conforme.
- ¿Y la prisionera? -inquirió mirándolo.
- Inconsciente, pero está bien. Esperaremos unos días antes de interrogarla y proceder al siguiente paso.
- Entiendo. Lo que nos vendría bien ahora es descansar, ha sido una noche larga.
- Ve a descansar tú. Yo haré la guardia
- Como quieras -se alejó. Pero antes de internarse en la estructura de piedra, contempló la cordillera sumergida en la oscuridad, rodeada de montañas y un valle grande. Sin duda, Los Pirineos había sido una buena opción como guarida de emergencia. No se les ocurriría seguirles hasta allí, era muy poco probable. Pero de pronto algo hizo que se detuviera de bruces, sus ojos se dilataron al percibir un olor muy familiar. No, aquello era imposible, ese olor era demasiado dulce y agradable, no podía ser de ella, sacudió la cabeza, aturdido. Era una alucinación, si, eso era, quizás estaba cansado de la actividad de aquella noche, en realidad no lo estaba, pero sirvió de excusa porque se olvidó del tema y pensó en conciliar bien el sueño.
Cuando Ginny recuperó la conciencia, parecía haber pasado siglos desde la última vez que estuvo despierta. Su vista tuvo que habituarse al espacio oscuro donde se encontraba y no tardó en descubrir que estaba en una celda, prisionera. Sus últimos recuerdos distaban mucho de haber sido producto de su imaginación. Tragó saliva mientras el miedo y la incertidumbre poblaban su corazón, impidiéndole pensar con claridad. No se atrevió a acercarse a la entrada, aquellos dos guardias eran inconfundibles por su tamaño y sabia que no conseguiría nada. Estaba atrapada, era un hecho y jamás podría salir de allí, y menos sin varita y otros recursos, si sus amigos no la encontraban. Estaba a merced de esas bestias llamadas licántropos. Resignada, se encogió en una esquina y se abrazó a sus rodillas, aguardando lo que fuera que iban a hacerle.
Tres días pasaron desde que el secuestro se produjo y fueron los tres días mas inquietantes para Kylan. ¿La razón?, aquel aroma que no se le iba ni de la cabeza ni de su fino olfato, había perdido la cuenta de las innumerables veces que había querido seguir ese rastro pero tenia órdenes estrictas de no acercarse a la celda, puesto que su olfato lo guiaba hasta allí y su sentido de alerta no paraba de darle vueltas a algo que aún no sabia. Pero por fin su paciencia se vio recompensada cuando Christian organizó un interrogatorio con tres licántropos incluido él. Para ocultar su identidad, se transformaron y se aproximaron a la celda de la prisionera. Christian fue el primero en entrar y su enorme tamaño provocaba un contraste significativo en aquel espacio. Ginny ya había captado su presencia pero haciendo acopio de todo su valor, deshizo su abrazo y se incorporó en la esquina.
<<Me alegra ver que has despertado>> -musitó Christian con voz grave y con cierto tono amable.
- Pues yo no me alegro de estar encerrada, hambrienta y sedienta. De eso puedes estar seguro-se atrevió a replicar. Kylan se quedo de piedra al reconocer aquella dulce voz y cuando vio su figura recortada y semidescubierta por el haz de luz de una rendija, su corazón dio un vuelco. No, no podía ser ella, debía de ser un error, ella no debería estar ahí, ¿por qué ella?, entonces no estaba loco ni eran alucinaciones, ¡era su olor lo que le había enloquecido su olfato! siempre había sido ella. Apretó la mandíbula, ocultando a duras penas sus emociones, no fue difícil, sus rasgos lobunos no expresaban tanto como los humanos.
<<Intento que esto sea lo mas fácil, jovencita>>
- ¿Jovencita? puede que seas un licántropo, pero a juzgar por tu voz no debes ser mas mayor que yo
<<Controla esa lengua tuya o me veré obligado a tomar medidas. Ser amable no es algo que se me dé especialmente bien>>
- ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿para qué me queréis?
<<Aquí yo hago las preguntas, no tú. Y será mejor que colabores o será peor para ti>> -le dejó claro con un timbre de amenaza en su voz. Ginny se vio obligada a morderse la lengua ante sus palabras, apretó los puños y endureció la mirada.
<<Bien, eso está mejor. Dime, ¿qué sabes sobre el pergamino de McGonagall?>>
- No sé de que pergamino me hablas.
<<Mentir no creo que sea lo adecuado, ¿sabes?>>
- Formular preguntas que ya sabes, tampoco lo es -lo desafió, resuelta. Los acompañantes de Christian gruñeron, molestos y Kylan tragó saliva. Si Ginny no se controlaba, podían hacerle daño, clavó las garras con disimulo en el suelo de piedra, impotente.
<<Parece que tienes respuestas para todo ¿no es así?>>
- Si tan bien lo sabes, también deberías saber que no pienso responderte. Sencillamente porque tú sabes mas que yo.
<<Puede, puede. Pero eso lo juzgaré yo. Mientras tanto…>> -murmuró antes de que uno de sus acompañantes se acercara a Ginny. Ésta retrocedió, temerosa de que le hiciera algo, pero no tenia manera de defenderse. Como si fuera una muñeca de trapo, el licántropo la cogió del brazo sin delicadeza y la alzó a unos buenos metros por encima del suelo. Desde esa altura, Ginny pudo percibir unas argollas de hierro que no había visto antes y cuando se quiso dar cuenta, la encadenó a ellas con los brazos extendidos. Forcejeó con las cadenas en vano.
<<Ahora debes estar muy cómoda ahí arriba. De hecho estás a mi altura>> -añadió conforme y para afirmarlo, incorporó sus dos metros y medio en todo su esplendor. Su rostro lobuno quedo frente al de ella a una prudente distancia. Ginny tuvo que replantearse si valía la pena seguir discutiendo con él, su presencia intimidaba y su ferocidad era palpable, incluso en su estado aparentemente sereno.
<<Habla, pedazo de carne con patas. No dudaré en devorarte si no hablas>>
<<¡Silencio! -ordenó con voz firme sin dejar de mirarla- ya lo has oído, si no colaboras, sufrirás ciertas consecuencias. Tú decides>>
- El problema es que os habéis equivocado de chica. Yo no sé nada
<<¿Niegas que sabes algo del pergamino?>>
- Lo único que sé es lo que tú sabes ya. No hay mas
<<Creo que mientes>>
- ¡No miento, te lo juro!
<<Kylan, necesitaré tu ayuda para ver si dice la verdad, ¿podrías, por favor?>> -le pidió Christian a su compañero. Éste se tensó en su sitio, no se esperaba que él le pidiera un favor como aquel, estaba claro que Ginny decía la verdad, lo notaba en su tono de voz y en su expresión facial, ¿por qué lo que necesitaba pues?. Reacio y serio, se acercó con prudencia hacia él, su pelaje blanco destacaba en la oscuridad pero el haz de luz expuso aún mas su claridad cuando llegó a su altura. Christian se hizo a un lado, dándole espacio y Kylan ocupó su lugar, poniéndose de pie. Ginny no esperaba ver un lobo tan blanco y resplandeciente como aquel pero sin perder la dignidad, lo miró a la cara. Kylan veía el miedo en sus ojos y lo combatía tan bien que admiró su valentía, sus ojos azules se clavaron en los ojos marrones de ella y sin poderlo evitar, parte de su pelaje blanco se erizó, estremeciéndose. Tenia que concentrarse, y así lo hizo. La joven no tardó en sentir un escalofrío desagradable y algo parecido a unos abrazos mentales rodearon su subconsciente. Impasible, sondeó su mente con la mayor delicadeza y suavidad posible, sin ir mas allá de lo imprescindible, mientras ella se retorcía, incómoda debido a su intrusión. Tras unos minutos de búsqueda, Kylan abandonó su mente y Ginny suspiró, agotada.
<<Dice la verdad. No es necesario presionarla. Nos hemos equivocado de chica, Christian>>
<<Eso ya lo veremos>>
<<¿Dudas de mi palabra?>>
<<Dudo de la suya. Y no protestes, ya hablaremos>>
Kylan apretó la mandíbula y volvió a su lugar. Christian ordenó que desalojaran la celda y pronto ella se quedo sola.
<<¿Te has vuelto loco, Christian?>>
<<Cálmate, Kylan>>
<<Secuestrar a Ginny no era parte de plan. Me mentisteis>>
<<Hubo un cambio de última hora>>
<<¿Y no podrías haber tenido la amabilidad de decirmelo?>> -gruñó, visiblemente molesto.
<<Te lo estás tomando muy a pecho>>
<<Ginny no tiene nada que ver con esto y lo sabes>>
<<No han sido órdenes mias>>
<<Pero no contaron conmigo tampoco. Parezco un estorbo en todo esto. Me ocultáis cosas y bien sabes que eso es muy difícil en mi caso>>
<<Pues fíjate tú, hay modos de evadir tus habilidades>> -dijo con malicia. Kylan no lo soportó mas y con un gruñido, lo empotró contra la pared con violencia.
<<No juegues conmigo, Christian>>
<<Suéltame, Kylan. No quiero luchar contra ti>>
<<Pues suelta a Ginny inmediatamente>>
<<No puedo. Son órdenes de nuestro Señor>>
<<Ella no sabe nada. Sin embargo, la rubia si>>
<<Son órdenes de nuestro Señor>> -volvió a repetir, ignorando sus palabras.
<<Mientes>> -rebatió con la furia en sus ojos y los colmillos a la vista.
<<No puedes confirmarlo>>
<<Si nuestro Señor te protege de mi es porque me ocultas algo y te juro que pienso averiguarlo>> -lo agarró de los hombros, clavándole las garras y lo empujó contra la pared de piedra que crujió por la fuerza empleada. Conteniendo el aliento, su ira se fue con él, lejos de Christian. Éste se sacudió los escombros del cuerpo, sin daño alguno y vio cómo se alejaba con una siniestra satisfacción en sus facciones.
El tiempo volvió a pasar y sin duda, Kylan necesitaba salir de aquellas ruinas y la mejor forma de hacerlo era ir a cazar. Abandonó el lugar al atardecer y se internó en el bosque, dejando a su derecha las montañas. Corrió, corrió, corrió y corrió aún mas deprisa, ocultándose entre la maleza y desahogando toda su rabia, impotencia, furia, decepción e ira acumulada en esos días desde que vio por primera vez a Ginny en aquella celda. Arañó los troncos, levantó rocas, aterrizó en un río y un sinfín de acciones con el objetivo de, quizás, calmar su ansiedad. Pronto, sus sentidos lo guiaron hacia una presa y cambió el rumbo sin disminuir la velocidad, sus ojos se clavaron en dos ciervos, que pastaban tranquilamente cerca de un arroyo, cuatrocientos metros antes de tomar impulso y abalanzarse sobre ellos al mismo tiempo. De un zarpazo le arrancó la garganta a un ciervo y al otro se sujetó al lomo, derribándolo con su propio peso. En cuestión de un minuto, ambos ciervos estaban muertos y listos para ser devorados por él, no eran ciervos grandes pero tenían el tamaño perfecto para, por lo menos, saciar parte de su apetito. Se limpió los restos de carne de los dientes y la sangre en el arroyo y se convirtió en humano para darse un largo baño invernal. Al regresar con el cielo oscuro, sabia lo que debía hacer. De nuevo en su forma lobuna, caminó hasta el pasillo que conducía a la celda de Ginny, no había guardias, no eran necesarios. Se cercioró que nadie lo había seguido y se adentró en su interior.
Le dolían, le dolían mucho. Estar encadenada a varios metros del suelo no era algo precisamente agradable, sus brazos le pesaban como plomos y el hecho de no haber comido ni bebido nada en días hacia mella en todo su cuerpo. También hacia mucho frío y así la encontró Kylan, tiritando y gesticulando entre dientes sin que se entendiera nada. Sintió una sombra alzarse ante ella y antes de que quisiera averiguar quién o qué era, algo refrescante inundó sus labios, aliviando al instante el ardor que sentía en la garganta. Bebió con avidez de aquella agua bendita y la sed empezó a menguar poco a poco, tosió varias veces y el recipiente desapareció de su boca. Fue entonces cuando se atrevió a levantar la cabeza y mirar a su visitante, no tardó en reconocerlo, era ese licántropo del pelaje blanco que había leído su mente hacia unos días.
<<¿Te encuentras mejor?>> -preguntó con suavidad y ella asintió lentamente. Sin embargo, algo en su voz la alertó, le sonaba extrañamente familiar a pesar de la profundidad y la gravedad de su tono. Había… calidez.
- ¿Quién eres?
<<Sólo cumplo órdenes>> -mintió, ignorando su pregunta. Ella volvió a asentir, sin poder decir mas. Sus tripas rugieron y se retorció, incómoda. Una lágrima rodó por su mejilla sin su permiso, conmovido, Kylan recogió aquella gota con tanta delicadeza en su garra que hasta Ginny se sobrecogió.
<<Lo siento mucho>> -murmuró entonces.
- ¿Lo sientes? ¿que podrías sentir tú? -le espetó. Su voz era un poco débil y se entrecortaba a veces.
<<Siento muchas cosas en realidad>> -la miró a los ojos con intensidad y cuando ella quedo atrapada en ellos, su mente los recordó. Esos ojos azules, de ese azul zafiro… esos ojos ya los había visto en otra parte. Aquellos eran mas salvajes, pero seguían siendo los mismos.
- ¿Quién eres? -volvió a preguntar. Una idea había empezado a formarse en su cabeza y, de solo pensarla, no podía creerlo. Era… ¿imposible?.
<<Tú ya lo sabes>> -susurró la criatura con tanta calidez que todo su cuerpo se olvidó del frío por un momento.
- No puede ser… -musitó, desconcertada- no puede ser… tú…
Kylan no podía seguir viendo como su expresión iba cambiando desde la sorpresa al desconcierto, del desconcierto al entendimiento, del entendimiento a la rabia, y de la rabia al odio. Cerró los ojos con dolor, descendió su cuerpo hasta encorvarlo y como vino, se fue, en silencio.
Kylan era un licántropo, era uno de ellos. Cómo no se había dado cuenta antes, por eso se había acercado a ella, ese interés, esa insistencia por conocerla, era todo una tapadera. Y ella había confiado en él… había confiado por primera vez en un Slytherin, y mira cómo lo había pagado. <<Qué estúpida has sido, Ginny, muy, muy estúpida>>. Lágrimas de rabia y decepción por haber sido tan ingenua se deslizaron por sus mejillas, incluso había creído que… había creído que, quizás, sólo por un momento…
- No -sacudió la cabeza- eso ya no importa. Me las vas a pagar, te juro que cuando salga de aquí, pienso destruirte, maldito perro manipulador-. Apretó los dientes con el corazón latiéndole con dolor y una determinación, fría como el hielo y afilada como el acero. Kylan se había ganado su odio, la había utilizado a su antojo y ella había caído. Pero había aprendido la lección y la próxima vez, su varita le haría frente con dignidad y con todo el odio que estaba formándose como una espiral en su corazón. Sin embargo, lo que ella no sabia, era que un diminuto brillo de calor aún seguía en su corazón, aguardando su momento.
Un grito de dolor terminó de espabilar a Kylan de un sueño imposible de conciliar. Se levantó rápidamente y se precipitó al pasillo, siguiendo el origen de semejante sonido. Sus temores se vieron confirmados cuando, al llegar a la celda, el interrogatorio estaba mas que comenzado y no de la manera mas civilizada. Christian estaba frente a Ginny y otro licántropo estaba justo al lado de ella y su garra reposaba ligeramente en su piel. Con horror, Kylan apreció una herida vertical de la misma longitud que su oblicuo izquierdo, Ginny sudaba acaloradamente y su expresión de agotamiento y dolor era bastante palpable.
<<¡Christian! ¿qué se supone que estás haciendo? ¿te has vuelto loco?>>
<<Oh, Kylan, has llegado justo a tiempo>>
<<Detente, Christian>>
<<¿Me lo vas a impedir? estoy en medio de un interrogatorio>> -lo riñó como si fuera un niño. Hablaba con un tono tan despreocupado que Kylan perdió la paciencia.
<<Para ahora mismo. ¡No hace falta la violencia, por dios!>>
<<Para ella si. Se niega a hablar>>
<<Ya te dije que no sabe nada, maldita sea>>
<<Y te creo, pero puede que sepa mas de lo que en realidad dice>>
<<Dudas de mis poderes. Eso no es justo>>
<<La vida no es justa -se encogió de hombros antes de mirar a la prisionera- ¿vas a hablar?>>
- Ya te he dicho que no sé nada -logró decir entre jadeos. Christian dio una señal y el castigador apoyó tres garras en su estómago y con mucha suavidad, rasgó su piel lo suficiente como para que Ginny apretara los dientes y gimiera de dolor, retorciendo las cadenas con desesperación.
<<¡Christian!>> -rugió. La vista se le nubló y sin pensar, apartó de un empujón a Christian y arañó con energía al otro licántropo, se revolvió un momento en el suelo con él y con una orden mental, se largó con el rabo entre las patas.
<<Kylan, te ordeno ahora mismo que te apartes de ella. Has cometido un grave error>>
<<Estás loco. ¿Cómo te atreves a atentar contra la vida de una inocente para conseguir una información que no existe?>>
<<¿Osas desafiarme? ¿te importa más esa humana que nosotros y nuestro destino?>>
<<Yo sólo digo que hay otros métodos mas fáciles. Pero el caso es que te has equivocado de persona. No sé que demonios pasa aquí pero no pienso moverme. Ni tú podrás, Christian>>
<<Sigo pensando que eres un mentiroso y que te importa esa joven más de lo que dices>>
<<¿Dudas de mi lealtad a esta manada?>>
<<Pues si, dudo de tu lealtad>> -se irguió mostrando los colmillos pero él no se dejo amedrentar e imitó sus movimientos. Ambos tenían la misma altura e intimidaban tanto que los demás se encogieron ante ellos, en señal de respeto.
<<Qué bajo has caído, Christian. ¿Cómo te atreves a dudar de mi después de todo lo que hemos pasado juntos?>>
<<Demuéstralo. Demuéstrame que eres leal y encárgate de ella. Si lo haces, entonces veremos si eres un verdadero licántropo, digno de tu puesto y de la lealtad de nuestro Señor>> -lo retó con sus fríos ojos grises, fijos en él. Por primera vez, en mucho tiempo, Kylan dudó. Su corazón se dividió en cuestión de segundos, estaba obligado a elegir. Volteó su cuerpo lentamente hacia Ginny y su corazón martilleó con fuerza en su pecho, estaba herida y débil, ¿qué podía hacer? él no podía permitirse ser débil también, y menos sabiendo que su Señor confiaba en él. Debía cumplir su deber, pero… ¿cuál era su deber?, ¿acaso el poder o el querer no funcionaban?. Todo aquello pensaba al mismo tiempo que alzaba sus garras y Ginny cerraba los ojos.
Un terrible aullido lleno de angustia cubrió una noche cerrada, oscura y profundamente vacía. Todos los animales huyeron despavoridos e incluso los árboles se estremecieron ante tal sonido. No hacían falta las palabras, se odiaba tanto, tanto, tanto… no debería haber nacido, era un monstruo, un total y auténtico monstruo, se merecía todo el odio del mundo, quizás así se sentiría mejor, sabiendo que se merecía lo peor. Y no había remedio, había sido un estúpido, no debería haberse acercado a Ginny, de no haberlo hecho, ahora ella estaría bien. Aún seguía sin entender por qué ella había sido la escogida pero fuera cual fuese ese motivo, no había podido descubrir nada, Christian había sido muy cuidadoso. Estaba tan furioso con él… no recordaba la última vez que había estado tan furioso por su culpa, pero lo cierto era que ambos eran tan diferentes, demasiado incluso. Ansioso, volvió a aullar descargándose cuanto podía y rasgó la tierra con rabia. El sol no tardaría en salir, toda la noche había estado fuera, incapaz de volver, había estado corriendo, cazando, destrozando todo cuanto veía a su paso y no había sido suficiente. Era un maldito miserable que no merecía nada. Torturándose mentalmente una y otra vez, un tímido rayo de sol se coló por las montañas, comenzando así un nuevo día. De repente, oyó un ruido y se ocultó, veloz en la maleza al tiempo que volvía a ser humano para no llamar la atención. Se trataba de una pareja de jóvenes, posiblemente de su edad. Caminaban cogidos de la mano y se les veía cómodos y sonrientes y se miraban con cariño, Kylan se vio a si mismo mirándolos fijamente, sin perder detalle y presenció de aquella manera que la chica tropezó con una piedra y se hacia daño en la pantorrilla. Como el chico la tenia sujeta, no sufrió mas daños y con gentileza, la sentó, le dijo algo y se acercó a un arroyo, regresó con un paño húmedo y le limpió su herida. Ella se lo agradeció con una sonrisa. Kylan sintió envidia. Se les veía tan bien juntos, incluso en los malos momentos sonreían y se ayudaban mutuamente, era una complicidad que esperaba algún día alcanzar con esa persona especial. Inconscientemente, Ginny fue su primer pensamiento y su corazón respondió al estimulo. Cerró los ojos y evocó la primera vez que la vio en el pasillo cuando ella iba a clase de Botánica, esos ojos marrones, la dulzura de su voz, su hermosa cabellera pelirroja, su forma de hablar, su ironía, su forma de rechazarlo, sus dudas, su tanteo para conocerlo, su encuentro con ella y el pegaso aquella mañana temprano, el tacto de su mano, cuando la tuvo entre sus brazos. Se quedo sin aliento y abrió los ojos para poder respirar hondo, su corazón latía a toda velocidad y su cuerpo temblaba. No sabia exactamente qué era lo que sentía por ella, pero lo fascinaba y le atraía de una manera indescriptible, su compañía le hacia sentir vivo, su mirada le inspiraba ternura y confianza y su forma de hablar lo cautivaba, incluso cuando parecía que lo insultaba. Estaba totalmente seguro de que jamás encontraría a nadie como ella, y por esa misma razón, jamás podría permitir que alguien le hiciera daño… ni siquiera Christian.
Todos los licántropos estaban durmiendo. Era el momento perfecto.
Al entrar en la celda, se le partió el corazón al ver a Ginny. Su cuerpo estaba surcado de heridas de arañazos, no eran profundos, pero si lo suficiente como para que pudiera sufrir gota a gota cada sangre derramada y estaba muy delgada. Sus labios estaban resecos y agrietados, su piel era mas pálida de lo normal y su cabello no tenia vida. Se contuvo a duras penas, Christian se las pagaría algún día por lo que le había hecho… y él también. Se irguió a su altura y volvió a acercarle un recipiente de agua a los labios, al principio no reaccionó, estaba tan débil que apenas podía percibir nada, pero poco a poco las gotas frías del agua la despertaron y por instinto, bebió y bebió hasta que el recipiente se vació por completo.
<<Ginny>> -la llamó con calidez.
- Mmm…
<<Ginny, soy yo. No te preocupes, te pondrás bien, te lo prometo>> -le aseguró. Inclinó un poco la cabeza, analizando las heridas. Era una ventaja que no fueran profundas, así se curarían antes. Sacó su lengua y suavemente, repasó sus heridas con ella. Ginny se estremeció, sorprendida por su acción pero no pudo articular palabra. El tacto de su lengua era muy cálido a la vez que húmedo y un tanto desagradable, pero aliviaba enormemente el escozor de las heridas. Parpadeó varias veces, intentando alzar la cabeza y justo entonces, Kylan terminó su labor.
<<Ya está. Mañana esas heridas no estarán y te encontrarás mucho mejor>>
- ¿Qué… qué has…? -vocalizó entrecortadamente.
<<Háblame por pensamientos. No hagas esfuerzos, por favor>>
<<¿Qué me has hecho?>>, pensó sin entender muy bien que pasaba.
<<Mi saliva desinfecta y cicatriza las heridas hasta hacerlas desaparecer por completo. No todos los licántropos pueden hacerlo>>
<<Esto no arregla nada, ¿sabes?. Me has utilizado>>
<<Ginny… lo siento mucho, nunca sabrás cuanto lamento todo esto. Pero soy tan prisionero como tú>>
<<No confío en ti, Kylan. Eres un monstruo, eres uno de ellos>>
<<Y tienes toda la razón. Tienes derecho a odiarme toda tu vida, lo merezco y lo aceptaré. Pero pienso sacarte de aquí>>
<<¿Sacarme?>>
<<No soporto ver cómo te hacen daño, Ginny -murmuró. Y hasta la propia Ginny pudo apreciar la sinceridad en sus palabras pero se mantuvo firme- no voy a dejar que se salgan con la suya. Te liberaré y luego ya tendrás tiempo de odiarme y despreciarme el resto de tu vida>>. La joven no supo qué decir a eso y Kylan respetó su silencio.
<<¿Vas a… traicionarlos?>> -preguntó con cautela.
<<No estoy a favor de la violencia contra humanos -replicó con sorna- llámalo como quieras. Mañana por la noche, vendré a buscarte y serás libre. Tendrás que hacerme caso en todo lo que te diga, si quieres salir viva de aquí>>
<<Me estás pidiendo que confíe en ti>>
<<Si quieres ser libre y estar viva, si>> -la miró a los ojos, serio. La pelirroja no tuvo mas remedio que sostener su mirada y resignarse a confiar de nuevo en ese monstruo.
<<¿Cómo sé que dices la verdad? ¿cómo sé que esto no es una trampa?>>
<<Porque estoy jugando mi pellejo por ti. ¿Te vale eso? hay cuarenta licántropos, por lo menos, en este lugar. ¿Crees que mentiría?>>
<<Supongo que no…>>
<<Bien, si no hay mas preguntas, mejor me voy ya o me descubrirán. Descansa lo que puedas. Hasta mañana>>
Sabia que lo que estaba haciendo era una locura, un suicidio incluso y, quizás otro se lo pensaría dos veces, pero lo cierto era que valía la pena. Y esperaba no arrepentirse nunca y que ella pudiera confiar en él de nuevo.
vaya vaya!!! menuda tortura la pobre Ginny no se escapa de una. Poco hay que decir de este capitulo, pero lo poco que puedo decir es muy bueno. Kylan va a confiar en su corazón. Hará bien. Ginny no tiene un pelo de tonta. y estaba clarísimo que Christian tenía doble intención raptando a Ginny. En fin. Un capitulazo como siempre. Ya espero el siguiente. Mi más sincera enhorabuena!!
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