jueves, 23 de mayo de 2013

Buscando a la bestia


CAPITULO XIV

Buscando a la bestia




- ¿Alguien puede decirme a que se debe tanto escándalo? -exigió McGonagall, acercándose al profesorado.
- Creemos que es una especie de animal, por la oscuridad no lo vimos bien. 
- Es un licántropo -interrumpió Ron, perseguido por Neville, Andrew y Fred. 
- ¿Qué ha pasado? hemos oído todo el ruido -intervino la preocupada voz de Hermione con Ginny, Katie y Luna. 
- ¿Qué vio exactamente, señor Weasley? 
- La ventana de nuestra habitación nos despertó al ser destrozada y vimos una sombra caer hasta el cuarto piso. Creemos que se ha llevado a Harry, no estaba en su cama.
- ¡¿Qué?! -exclamaron Hermione y Ginny al mismo tiempo, con voz quebrada. 
- ¿Está seguro de eso? -murmuró la directora con expresión sombría y seria- es muy grave. 
- ¿Podría explicar la desaparición de Harry? no está aquí -insistió Ron, con la mandíbula apretada y con la ira reflejada en sus pupilas- tenemos que encontrar a ese monstruo y recuperar a Harry. 
- Hoy es luna llena, señor Weasley. Todos los licántropos que hay ahí afuera están más que despiertos a estas horas. Es un rescate suicida y ni siquiera usted puede afirmar la desaparición del señor Potter. 
- ¡Pero no podemos dejar que se vaya! ¿y si realmente Harry está en peligro y nosotros aquí discutiendo sobre si rescatarlo o no? -exclamó Hermione, desesperada y con el corazón en la mano. McGonagall la miró fijamente a los ojos, seria y lo que vio en sus ojos castaños, la enterneció, comprendiendo la verdad, pero aún así el permitir que fueran en rescate de un posible secuestro, pondría en peligro sus vidas y eso era algo que ella no podía permitirse. 
- Los profesores y yo iremos a inspeccionar la zona. Vosotros quedaos aquí -respondió al final. 
- No puede dejarnos aquí en espera cuando nuestro amigo está en peligro -se quejó Ron. 
- Sus palabras no cambiarán mi decisión, señor Weasley. 
- Piénselo. Déjenos ir a nosotros al menos -señaló a Neville, Andrew y Fred- podemos ser de ayuda. 
- Y nosotras -aportó Ginny, dispuesta como las demás. 
- He dicho que no y es mi última palabra. No me obliguéis a usar la fuerza con vosotros, ya sois adultos. -les dirigió una mirada seria y autoritaria que no admitía queja ni contestación. Los chicos vieron con impotencia cómo los profesores eran guiados por la directora a buscar a ese licántropo. 

- ¡No es justo! ¡maldita sea! -bramó Ron en la sala común de Gryffindor, golpeando una pared con la palma de su mano. 
- Ron, ¿qué viste exactamente? -le urgió la castaña. 
- ¿No me oíste? me despertó a mi y a los demás el cristal de la ventana cuando se rompió en trocitos. No vi quién saltó pero cuando nos asomamos, esa… esa cosa estaba en el cuarto piso como si no le hubiera pasado nada. La cama de Harry estaba vacía -hundió los dedos en su pelo, muy nervioso y cabreado. 
- ¿Y no viste u oíste nada antes de eso? 
- ¡Que no, maldita sea! estaba dormido -exclamó airado. 
- ¡Pues quizás deberías prestar más atención! -le respondió con otro grito, movida por la preocupación y el latir desenfrenado de su corazón.
- Vamos, chicos, calmaos -los separó Ginny con un firme empujón- no es hora de enfadarse en una situación así. El pelirrojo bufó, mosqueado y les dio la espalda, Hermione tragó saliva y dejó que su cuerpo cayera pesadamente en uno de los sillones individuales de la sala, derrotada y cerró los ojos, aguantando las ganas que tenia de llorar ahora mismo, y Ginny suspiró, comprendiendo ambos estados de ánimo. 
- No podemos quedarnos quietos aquí -volvió a repetir Ron, por enésima vez. 
- Ya has oído a McGonagall -comentó Fred. 
- ¡Me importa una mierda lo que diga! que esto no es un juego. 
- ¿Quieres que te expulsen, genio? -saltó Neville, algo poco común en él. 
- ¿Expulsarme por qué? ¿por intentar ayudar a encontrar a mi mejor amigo? 
- Entendemos cómo te sientes. Todos aquí estamos preocupados e impotentes pero ahora no es momento de dejarte llevar por tus impulsos imprudentes -argumentó Andrew con razón. 
- Andrew tiene razón. Los licántropos son más peligrosos de lo que piensas -susurró Luna con la dulzura propia de su voz, como si todo aquello no le afectase.
- Pues los destruiré. No me dan miedo esas bestias o como quieran que se llamen -gruñó, muy seguro de si mismo. 
- Ron, cállate, no estás ayudando nada -intentó tranquilizarlo su hermana. 
- No me digas que me calle. 
- No te vendría mal una infusion relajante 
- Dudo mucho que algo me relaje en estos momentos.
La cabeza le daba muchas vueltas, las voces de sus amigos se agolpaban en su mente, dañando sus terminaciones nerviosas y provocándole un dolor de cabeza terrible. El tono irritante y furioso de su novio la apuñalaba una y otra vez y cada miembro de su cuerpo se tensó, las facciones de su rostro se marcaron y sus ojos llamearon con intensidad, desintegrando las lágrimas contenidas. Alzó la cabeza con la dureza explícita en su rostro, fulminó con la mirada a Ron que estaba gesticulando y lanzando voces con su hermana y los chicos, se incorporó despacio y sus dedos jugaron con su varita apretada en un costado. 
- ¿Hermione? -la llamó Katie con voz titubeante. Pero ella no la oyó sólo miraba fijamente a Ron mientras la rabia burbujeaba en su interior. 
- ¡Petrificus Totalus! -exclamó de repente con voz enérgica al mismo tiempo que agitaba su varita en dirección a Ron. La única reacción que tuvo el pelirrojo antes de petrificarse, fue soltar una exclamación de sorpresa. Sus miembros se pegaron bruscamente a sus costados y la fuerza del hechizo impulsó su cuerpo hacia atrás. Todos se quedaron mirándola entre sorprendidos, estupefactos y aturdidos. 
- ¡Hermione! ¿qué has hecho? -soltó primero Ginny, señalando a su hermano. 
- Pues le ha lanzado un hechizo de petrificación -respondió Luna. 
- No me refiero a eso, tonta -la riñó de mal humor. 
- Me estaba poniendo enferma -murmuró la castaña con voz tensa mientras bajaba la varita. 
- Vaya… desde luego prefiero el Petrificus Totalus que me hiciste en el primer curso -comentó Neville, observando a Ron, muy bien petrificado- definitivamente es mejor no mosquearte.
Luna se acercó a Ron y se arrodilló para analizarlo. 
- Va a tardar un rato en volver a la normalidad. 
- El hechizo sólo dura minutos -se extrañó Ginny. 
- Si, pero ya sabemos lo experta que es Hermione pronunciando conjuros. No se deshará tan fácilmente, ¿verdad, Hermione? 
- Verdad -respondió la joven sin apenas mover los labios. Dicho esto, les dio la espalda en dirección al cuarto de las chicas y cerró la puerta de un portazo. 
- Hay que tener paciencia con ella -apuntó Fred con las manos en los bolsillos. 
- Nunca la había visto de esa manera -dijo Ginny, preocupada. 
- Harry ha desaparecido y es su mejor amigo, al igual que Ron -susurró Luna- debe tener muchas emociones acumuladas en su corazón. 
- Si… -murmuró la pelirroja, comprendiéndolo- puede que tengas razón, Luna. 
- Tenemos que relajarnos, sé que no es fácil pero es lo único que podemos hacer hasta que vuelvan todos -suspiró Neville. 


No podía permanecer allí mucho mas tiempo, era algo impensable para ella quedarse quieta en la escuela cuando Harry estaba ahí fuera, secuestrado o no, en peligro o no. Aquellos impulsos que su corazón producía no eran normales, lo sabia, su cabeza se lo decía una y otra vez, pero ¿qué podía hacer? ¿quedarse de brazos cruzados?, todos la tenían como la alumna perfecta y recta, que no rompía nunca un plato, la mas inteligente de la clase, la que nunca rompía las normas. Pero ya no podía hacerlo, últimamente el querer la empujaba más que el deber y su corazón sólo le decía una cosa: buscar a Harry. Sin pensar, cogió su bolso, eligió una muda de ropa, algunas provisiones y ciertos objetos que podrían serle útiles, se aseguró de estar bien abrigada y se pegó a la puerta del cuarto. Giró el picaporte muy lentamente para no hacer ruido, la abrió y cerró rápidamente.
- Caeca Temporalis -murmuró haciéndose invisible al escuchar las voces de sus amigos. Bajó las escaleras con rapidez y salió de la sala común de Gryffindor. En cuestión de minutos, ya estaba fuera del castillo al descubierto debido al agotamiento del hechizo, alzó la mirada a la Torre de Gryffindor y susurró un "Lo siento" sincero hacia sus amigos. Esquivó la casa de Hagrid y el Sauce Boxeador pero descubrió que McGonagall había provisto de dos porteros interesantes en la frontera hacia el Bosque Prohibido: estatuas vivientes. Seria muy fácil hacerse invisible pero dudaba de que la directora fuese tan tonta. Sus ojos buscaron la luna llena un momento, debía admitir que era muy bella, puede que no tuviera ni idea de licantropía pero podía entender la razón de esas criaturas, de sentirse atraídos por ella. Al observar ligeras nubes a su alrededor, se le ocurrió una idea que podría funcionar. 
- Luctus Niebla -murmuró con la varita apuntando hacia las nubes. El hechizo surtió efecto y éstas se movilizaron sutilmente en el cielo y se deslizaron hacia abajo, cubriendo el paisaje de una débil niebla que dificultaba un poco la vista. Las dos estatuas se miraron, extrañadas y dieron unos pasos hacia atrás cuando la niebla les rozó. Hermione sonrió y seguidamente su mente pronunció otro hechizo: "Fumos", y su cuerpo fue envuelto por una capa de humo idéntica a la niebla, salió de su escondite, confundiéndose con ella y burlando a esos guardias de piedra. Una vez dentro del Bosque, deshizo ambos hechizos y el ambiente volvió a la normalidad, se afirmó bien el bolso al hombro y se internó maleza adentro. 


Una hora después, el efecto del hechizo desapareció y Ron volvió a la normalidad. Ginny y Luna estaban sentadas a su lado con las piernas cruzadas y reaccionaron cuando él se movió. 
- ¡Ron! -dijo su hermana, aliviada de que estuviera bien- ¿estás bien? 
- Si, eso creo -farfulló con voz pastosa. Estar petrificado era algo muy desagradable, era como no tener vida.
- Luna, ayúdame a incorporarlo un poco 
- Claro -asintió la joven y las dos lo sujetaron de un brazo y lograron sentarlo. 
- Menuda recaída, chaval -bromeó Fred. 
- Una hora petrificado, un récord para la inteligente Granger -apuntó Andrew. 
- ¿Dónde está? -exigió Ron con voz grave.
- En nuestro cuarto, no ha salido desde que te petrificó -murmuró Ginny. 
- Ahora mismo, voy a hablar con ella.
- Yo que tú no lo haría ¿y si está durmiendo? 
- ¿Aún no conoces a Hermione? -gruñó el pelirrojo, terminando de levantarse él sólo. Movió las muñecas, el cuello, los brazos y los pies, comprobando que todo estuviera bien. Apartó a Ginny de su camino y se dirigió a la puerta de la chicas.
- Ron, no puedes entrar ahí -le advirtió su hermana.
- Eso ya lo veremos -aporreó la puerta- ¡Hermione, sal de la habitación!, sé que estás ahí dentro y no estás dormida. 
- Baja la voz, son mas de las dos de la mañana. ¿Acaso no puedes controlar tu genio? -se quejó Neville con sensatez. 
- Deberías entenderme después de que petrificara a ti primero. 
- Me lo merecía, al igual que tú te lo mereciste ahora. 
- ¡Hermione! -volvió a llamarla a voces.
- ¡Ya basta! -se hartó la joven Weasley, acercándose y empujándolo de la puerta- eres un maleducado. 
- ¡Me ha petrificado! 
- ¡Te lo merecias!
- Gracias 
- De nada, Neville -le respondió al chico antes de mirar de nuevo a mi hermano- ¿cuándo aprenderás a controlar ese mal genio que sólo te trae problemas? ¿qué esperabas que hiciera ella? ¿apoyarte? ¿darte un abrazo de consuelo? ni siquiera has sido delicado con ella. 
- No te atrevas a hablarme así, Ginny. Me debes respeto, soy tu hermano mayor.
- Pues quien lo diría. Pareces un niño con cuerpo de hombre. Debería darte vergüenza. En vez de ayudar, lo único que haces es empeorar las cosas, ¿de verdad piensas encontrar a Harry así? ¿crees que todos los de esta sala no estamos igual que tú? ¿quién te crees que eres? -lo encaró, mirándolo fijamente a los ojos, enfadada, decepcionada y muy seria. Una cosa estaba clara, de los Weasley, Ginny ganaba en carácter por KO a todos sus hermanos. 
- Ron, tranquilo -susurró Luna, rozando su brazo con duda- ésta no es la manera, ven-. Con la mandíbula apretada y los nervios a flor de piel, Ron se viró hacia la chica y sus dulces ojos celestes lo miraron con serenidad. ¿Cómo podía estar tranquila? ¿cómo era capaz de mantener la calma en los momentos más críticos? no lo entendía, y todavía era incapaz de entenderlo, pero la cálida expresión de Luna le llegó con suavidad, calmando su temperamento y aliviando su tensión. Suspiró largamente y asintió tras unos minutos, volvió a mirar a su hermana. 
- Habla tú con ella, yo esperaré aquí -musitó lo suficiente para que la oyera y luego se dejó guiar por Luna a uno de los sillones. Ginny se pasó una mano por el pelo y respiró hondo varias veces, calmándose a duras penas, cuando se enfurecía así con su hermano le costaba recuperarse bien. Dos minutos después, abrió el picaporte y entró en el cuarto. 
- ¿Hermione? -susurró por si estaba dormida- Hermione, soy yo, Ginny, ¿estás despierta?-. Pero al llegar a su cama, su corazón dio un vuelco: estaba vacía, las sábanas estaban movidas y su bolso y su varita no se encontraban en la mesa de noche. <<No puede ser>>, pensó, horrorizada al saber lo que había hecho. Dio media vuelta rápidamente y salió a trompicones del cuarto. 
- Ginny, ¿qué pasa? ¿por qué esas prisas? -interrogó su hermano Fred al verla irrumpir tan bruscamente.
- ¡Es Hermione!, no está
- ¡¿Qué?! -exclamaron todos al mismo tiempo. 
- Lo sabia, lo sabia, lo sabia -masculló Ron, levantándose, de nuevo con su mal genio. De poco le había servido la mansa presencia de Luna. 
- Se ha ido, maldita sea, tuvo que haber usado un hechizo de invisibilidad. 
- ¿Quién se ha ido? -intervino entonces la voz de McGonagall, entrando por el retrato de la Señora Gorda y deteniendo el avance de Ron. 
- McGonagall -murmuró Ginny.
- Menos mal que han vuelto, Hermione se ha escapado 
- Eso es imposible -musitó la directora.
- Imposible o no, se ha ido y hay que encontrarla. Como haya entrado en el Bosque Prohibido, estamos perdidos, ¿me oye? 
- Cálmese, señor Weasley, está siendo de lo mas impertinente 
- ¿Han encontrado algo de ese licántropo? ¿lo han visto o perseguido? -preguntó Neville, preocupado. 
- Lo estuvimos persiguiendo pero se alejó demasiado del perímetro de la escuela. No vimos al señor Potter en ningún lado -informó rápidamente. 
- Tenemos que ir a por Hermione. 
- Por una vez, señor Weasley, le doy la razón. Vamos todos -se hizo a un lado con la mano en el retrato para que todos pudieran pasar y junto con los profesores, volvieron al Bosque Prohibido a buscar a Hermione y a Harry si fuese posible. 


- ¡Harry! ¡Harry! -gritó Hermione, llamando incesante. Apartó una rama de su camino y prosiguió su camino, adentrándose cada vez mas en el bosque. No era consciente del peligro que podía correr gritando de esa manera, cualquiera podría atacarla en un emboscada perfecta. Pero eso a ella parecía no importarle si así encontraba a Harry. Sus pies la condujeron hacia un pequeño lago que le resulto familiar, era el mismo lago donde Harry había luchado por primera vez contra los dementores para salvar a su padrino Sirius. Inspiró hondo, no era el momento de recordar ahora, cruzó el lago en linea recta, empapándose desde la canilla hasta el talón y piso tierra al otro lado. Se sacudió el agua que sobraba, hizo una mueca y miró hacia el frente; la oscuridad ya era demasiado palpable así que optó por usar la varita y ayudarse del hechizo Lumos para poder ver bien el entorno. Volvió a llamarlo, preocupada, debía encontrarlo, no podía haber desaparecido así sin mas, algo debió haber pasado. <<Llevo varios días, sintiéndome un poco extraño. No sé como explicarlo…>>, las palabras de Harry resonaron en su cabeza de aquella noche cuando la pilló en el despacho de la directora, y se detuvo un momento. ¿A qué se refería Harry con "sentirse extraño"? pues, tal vez, al rescate a Angelina, su pulso con Walter informada por Neville, sus encuentros por causas poco comunes… definitivamente Harry tenia razón al decir que se sentía extraño, pero seguía preguntándose a qué se refería. Entonces un crujido a sus espaldas la sobresaltó y se giró bruscamente con la varita en alto, iluminando el camino. Nada. Frunció el ceño y se mantuvo alerta y firme, arrinconando el miedo que empezaba a florecer en su interior. <<Te has enfrentado a cosas peores. Sea lo que sea, puedes con ello>>, se dijo a si misma, dándose fuerzas. Retrocedió un paso sin dejar de mirar en dirección hacia el ruido, otro crujido la obligó a girarse a su izquierda pero no abandonó su posición en ningún momento. Fuera lo que fuese, estaba jugando con sus emociones y los arbustos cada vez se movían mas y no sabia si por el viento, la nieve o si de verdad había algo o alguien escondido que quisiera atacarla en cualquier momento. El vaho salía de sus labios por cada lenta respiración que hacia, conteniendo el aliento e intentando no hacer movimientos bruscos. Entonces lo vio, un destello púrpura a cien metros de ella: era una bestia grande, fuerte y jorobada, y apoyaba su cuerpo en cuatro grandes zarpas de cuatro dedos y dos cuernos sobresalían de su cabeza, era difícil catalogar aquella especie en algún lugar de las muchas criaturas mágicas pero no sabia si era un toro mutante o algo parecido. Se mantuvo inmóvil en el sitio y lentamente, deshizo el hechizo Lumos para no alterar a esa criatura que parecía expresar una cara de pocos amigos. La bestia husmeó en el aire y rasgó la tierra con su zarpa delantera sin dejar de mirar a la intrusa, Hermione tragó saliva, temiendo lo peor. De repente, la criatura abrió los ojos enfurecido al percibir su olor y con un bramido, galopó hacia ella con los cuernos por delante y ella reaccionó al mismo tiempo. 
- ¡Confundus! -exclamó rápidamente, apuntando hacia él. Pero el hechizo no surtió ningún efecto en la bestia y tuvo que rodar hacia un lado para esquivar la cornada- ¡Desmaius!-.
Con un seco movimiento de sus cuernos, desvió el rayo del hechizo y volvió a cargar contra ella. Hermione se incorporó y echó a correr con todo el impulso que le permitieron sus piernas. La nieve no ayudaba mucho a correr mas deprisa, a pesar de que llevaba calzado adecuado y esa mole avanzaba tan deprisa que no sabia cómo lo hacia de lo grande que era. 
- ¡Herbivicus! -exclamó, sin dejar de correr. De la nieve, surgieron plantas trepadoras y empezaron a crecer y a crecer, interponiéndose en el camino de esa especie de toro y con un rápido movimiento, se enredaron en su cuerpo deteniendo su avance. El animal enloqueció y se rebeló contra aquellas plantas que osaban intervenir en su carrera con aquella intrusa. Arañó, mordió y usó los cuernos en un violento intento de escaparse mientras Hermione adquiría ventaja y lo dejaba atrás. Entonces, se oyó un pequeño estallido y empezó a llover con fuerza en el Bosque Prohibido, en cuestión de segundos ya estaba empapada de pies a cabeza. <<Genial, esto no puede ir peor>>, masculló, un poco decepcionada por el cambio de clima. Su pensamiento fue abruptamente suspendido al escuchar un bramido demoledor, su conocido territorial, ese toro, se había librado de las plantas y se dirigía a toda velocidad hacia ella, muy furioso. Con el pulso acelerado, intentó no mirar atrás para intentar distraerlo de cualquier manera pero entre la nieve y la fuerte lluvia, sus piernas no tardaron en fallarle y resbaló por el terreno fangoso y helado. Rodó sin control, en llano, hasta que su espalda chocó bruscamente contra una roca y un gemido brotó de su garganta. Parpadeó a duras penas con las gotas punzando sus ojos y sólo pudo distinguir un punto violeta con el objetivo de clavarle sus cuernos hasta el fondo. Un escalofriante aullido quebró el ambiente, el vello se le puso de punta, a la bestia pareció no importarle ese sonido y Hermione sólo podía pensar: "¿Ahora un licántropo? estoy perdida". Había sido una estúpida, arriesgando su vida en aquel bosque y siendo derrotada y humillada por un toro que parecía ser inmune a algunos hechizos, empapada y sucia y con el cuerpo magullado, menudo final, no sabia que prefería, si ser apuñalada por ese animal de feria o ser despedazada por un licántropo, ¿qué mas daba?. Ya se acercaba, sólo le quedaban unos metros para realizar su mejor jugada y cerró los ojos, esperándolo. De repente, una gran sombra la ocultó del mundo exterior, haciendo de escudo entre ella y el jorobado…












2 comentarios:

  1. Anónimo13:56

    Vaya vaya con la señorita Granger. En menuda se ha metido. Esa sombra espero que sea algo esperanzador.
    Con respecto a Ron... SE LO MERECÍA!!! PETRÍFICUS TOTALUS TOTALUS PERO TOTALUS TOTALUS xDDDD
    Y el señorito Harry sin entrar en escena. Que ganas!!

    Contentísimo con el Cap!!. Esperando el próximo. Enhorabuena

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  2. ¡Menos mal! Ron me estaba poniendo de los nervios jajajaja xD
    Me ha gustado ver a una Hermione decidida y sobretodo tan buena en los hechizos, en serio, me gustó la parte en la que despistó a aquellos guardianes. ¡¡Muy original!! :D
    Por cierto, me he imaginado a ese toro y... Madre mía, menudo bicho :O
    Tienes imaginación y buen vocabulario :), por favor, sigue así y sigue llenándonos de esta apasionante intriga x3

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